Sobre la existencia o no existencia de los ángeles no puedo dar una respuesta absoluta; pero muchas personas que conozco (que no tienen nada de fanáticos religiosos) afirman que sí existen. La presente y larga reflexión (perdón amigos voremistas por ello) es plenamente objetiva e imparcial y está basada en hechos reales, verídicos y comprobables que me ocurrieron en primera persona. Algunos podrán pensar que quizás alucino pero esta historia reflexiva aconteció tal y como la presento, sin añadir ni quitar nada, y fue un hecho totalmente trascendental para mi existencia. No digo esto bajo ningún sentido religioso (porque yo ni soy religioso ni pertenezco a ninguna religión o asociación de carácter místico) sino en el amplio y rotundo sentido literal de la palabra existencia. Ocurrió el 17 de diciembre de 1983. Hace hoy exactamente 22 años.
Archivo por días: 17 diciembre, 2005
Tristeza y alegria
La tristeza forzó una sonrisa
Llena de hipocresía
Se alejó aun así convencida
De que la alegría lloraría.
Buscó cobijo junto al silencio
Despertando a la oscuridad
Encendió la luz de la melancolía
Y entre los colchones del dolor durmió.
Pasaron muchas lunas
Y seguía sin despertar
La alegría no había llorado
Su escudo, el de la felicidad
La protegió…
La Dama Azul (De cómo conocí Argentina)
Conozco Argentina de una manera que, en principiio, era impensable para mí. Resulta que desde 1998 hasta el 2000 estuve muy dedicado a la tarea del aprendizaje de los guiones cinematográficos. Acudí, en Ecuador, a numerosos talleres de formación de guionistas. En uno de ellos, celebrado en la Sala Kingman de Quito, hice gran amistad con el director del taller, un argentino llamado Fabián Iriarte. Y como tesis de final de curso presenté el libreto titulado La Dama Azul que, sorpresivamente, entusiasmó mucho a Fabián y a los compañeros y compañeras del taller. Entre ellos se encontraba otro argentino llamado Diego Bruzzone que fue el que más se interesó por el guión. El y la bellísima costarricense Mayra que estaba de paso por Ecuador. Tanto es así que nos propusimos la idea de llevarlo a la realidad. Tras muchas reuniones en el Café Libro de Quito, nos lanzamos a la aventura de visitar Argentina para ver qué posibilidades había. Con mucho esfuerzo reunimos la plata necesaria y nos fuimos a Buenos Aires.