Llegó

Era ya de noche, una noche que parecía una tarde, pero nada esperaba ya del día. Tenía todo decidido. Pero afortunadamente no todo sale siempre como queremos que salga y ésta vez parece que la suerte le sonreía.

Él sabía que nadie regala nada y que no se puede recoger nada de los campos que no han sido sembrados. Sin embargo allí estaba ella, tan guapa, con ese pelo y esa clase que destacaba desde lejos. No había motivos especiales por los que pudiese tener algún interés oculto en él.

Sin embargo algo no le encajaba, sus ojos estaban limpios, podía verla detrás, sus gestos eran claros y directos… su cara sonreía.

Todos sus miedos, todas sus lágrimas, todos sus abrazos, todas sus sonrisas, fueron para ella. Renunció a su experiencia. Ella era más lista, pero él era más bueno.

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