Elogio del Ojo

Inadvertidmente llevó su mano al ojo y se rascó con suavidad. Sintió que la estancia se acomodaba a su visión única, y procuró sentir la caricia de los párpados sobre la cara. ¿Dónde estaba ahora? Se fijó en la mesa y descubrío que parecía más grande, deformada, oblonga.