Todas las entradas de: Grekosay

UN BOSQUE EN LA TARDE

Mis palabras se agotan: son levedades
de un viento que me anuncia adioses
no deseados.
Mis árboles amados, cuerpos de vida,
ajustan su verticalidad para ver nuevos
amaneceres.
Fui lírico, en esos días cuajados de verbo,
verbo en un presente de indicativo,
caminante a lo Don Antonio Machado;
hoy, valoro el pan y el silencio,
leo y presientos nuevos sueños,
callo y respiro el perfume de mil vidas.
Aquí, donde nace el Amor,
la eternidad del verso es árbol que crece.
Eterna presencia de pasados remotos,
constancia en la quietud,
elevación que saluda al nuevo día. Sigue Leyendo...

LOS SILENCIOS VENCIDOS

Cerrando los ojos
me quedo dormido,
la vida no existe
tan sólo el sonido
de mil corazones,
unidos en un silencio,
en un silencio vencido.

¿ Dónde rodear tu pelo ?
¿ Cuándo dibujar el aire ?
Velo de tarde que viaja callado
en los corazones amados.

Y dejo de preguntar…suspendo
el privilegio del sueño
frente a la verdad.

Dame de tus manos,
limonero callado,
los frutos dorados.

Y regresa el tiempo
sobre un ángel montado.
Horas que son días,
días que son años.

A la rueda rueda…
de un verso cansado.

EL DÍA

En la tarde observo este presente.
Aquí, donde mis pies soportan mis sueños,
o lo queda de ellos.
Constato la benéfica simplicidad del verso.
Lo escrito forma parte de una extraña memoria
de pan de ángel.
La terquedad del poeta le invita a sucumbir
a los frágiles adjetivos;
me quedo con muy poco;
adivinar si la verdad humana sigue siendo,
esa verdad constatada en cada nueva primavera.
Poco más, y es poesía
ese dulce ver el día como un regalo
¿ Del cielo ?
¡ Y por qué no !
Rompamos el denso velo en loca sabiduría.
Nazca o no nazca, el día es
un regalo envuelto en poesía. Sigue Leyendo...

POEMA AL POEMA

Del poema aprendí que su voz siempre era
la primera en salir,
la primera en cantar,
la primera voz, que me dio vida.

Al soñar supe callar, pues el poema
no estaba.
Añoraba su voz,
callaba.

Celebraba la persistencia en la memoria,
una noria de palabras encajadas,
amadas,
calladas,
miradas desde sus rasgos de rítmico compás.

Poema, nada más…
Poema.

ATRAVESAR EL JARDÍN

Habitamos la penumbra de una palabra callada.
Arena fría y quemada en forma de pedestal,
cristal que aloja la lágrima de un no suspiro.
Miro y a la vez…no miro, pues la densidad del mirar
aleja el viento, el pensar, el sentimiento.

Habitamos un jardín, donde la roca ubicada en su lugar,
alejada del jazmín y la rosa,
se transforma en mariposa en flor o calor de una tarde.
Arde la penumbra, una vez más,
y se dilata la esperanza del ciprés, presente en la muerte
de cuerpos desgastados.

Habitamos, animados por la voz de un silencio compartido,
el desprevenido acto que torna la brisa en huracán: ira,
que mira sobre la sobriedad inventada de quienes no temen
ser simplemente lo que son.
Canción triste en un jardín, donde rocas son mariposas,
y rosas esculturas de venus maniatadas. Sigue Leyendo...

NUEVO O RENOVADO…SIEMPRE LA PALABRA

Somos referencias de nuestros propios sueños,de aquello que modelamos en nuestra soledad. Cuando hablas con otras personas detectas ese ·incierto» temor a que ya nada sea como antes. La única razón que les asiste es, que nada es como antes porque antes tampoco fue nada. Un juego de palabras, pero creo que son honestas. Muchas y muchos de cuantos aquí escribimos hemos escrito «casi a destajo» (hoy una palabra apreciadísima ). Llegas a sentir que no te quedan ideas, que ese vocabulario engrosado con miles de neologismos es casi inútil. ¿ No será que hace falta algo más que palabras para escribir ? Para mi es un gran dilema este síndrome Vorémico de dejar el mensaje en la botella y no adivinar qué corriente la impulsa. Pero, a su vez, algo permite crear una forma de cauce en la ilusión, en lo interno que nos impulsa: palabras depositadas en un espacio, donde vayan donde vayan, se detecta el cuidado y una mano amiga que impulsa nuestra necesidad de no cerrar el diccionario….para siempre. Sigue Leyendo...

LO QUE LA TARDE LLEVA

No apresures el movimiento imposible de los astros,
ni señales nube que no cumpla tu deseo,
ni derrames lágrimas, que al suelo ciegan
y nacen fuentes.

Dame la voluntad creciente de un amor
que acuna entre la espuma lunar de un beso en el silencio.

¡ Cómo, pudiendo haber perdido el horizonte,
herido de amor, renaciste en primavera !

Vez primera en la que el decir giró en vertiginoso
movimiento y nació vida,
verde esperanza que acaricia las espumas de mar,
las altas hierbas y la diminuta flor
que tu nombre lleva.

Y al caer la tarde, hoy presente, como tantas veces,
el silencio de tus pasos marcará el ritmo de las horas,
las estaciones cambiantes y los cantos sublimados de las aves. Sigue Leyendo...

AUSENCIAS DE ESPUMA

Crece entre la confusión de tus días;
es la poesía de la taza en la mano y el humo en la nariz.
Bastan dos pasos para salir al encuentro de ese movimiento
que perpetúa la ciudad.
No ignoro la dureza de cualquier acto:
todo es gratuito en la mente de quien siente
formar parte del mañana.
Las efímeras esperanzas de unas letras sobre un texto,
configuran el pretextos de jugar,
una y mil veces,
a ese digno regresar,
los intereses de hacer de las palabras un mensaje,
paisaje de amor, verso, cuento breve…
Levedad leve de quien advierte su tibieza.
Si vienes verás. Sólo palabras como singulares
semejanzas con sonidos de lugares.
Mi propio sentido del decir, es un juego,
y al venir, nada puedo ofrecer, sino esos lados
donde la sutil geometría del hacer poesía
configuran el espacio consagrado a ti:
presencia virtual que lee, pasa, se aleja o deja
un escalón, comentario, en un renglón
de lo que, hoy es un poema para ti. Sigue Leyendo...

UN SOLO DÍA ES UN TESORO

Se van apagando muchas luces engañosas. La inquietud es una constante en el ser humano.como lo es la búsqueda de la felicidad. Nada existe si no le hemos concedido un nombre, o hemos adjudicado una emoción. Pretender que las realidades no cambien, es un intento de hacer de la vida una constante imaginaria. Estamos en mitad de un universo de desigualdades. Cuando dejamos de aprender que la necesidad nos impulsa, hoy tememos perderlo todo.
Nos hemos fragilizado y los «buenos días perdidos» habitan en el recuerdo. Pero…¿ Qué es lo que deseamos en realidad ? Creo intuir un profundo desconcierto. Nos mantiene vivos un solo día de sol, pero aun así, creemos haber perdido el poder de vivirlo en todo instante, en todo momento. Nada ha sido fácil e incluso negar la necesidad de un esfuerzo común para reconocernos en nuestra fragilidad sería un excelente ejercicio de humanización. Sigue Leyendo...

LOS CAMBIOS Y EL RECUERDO

Es inevitable que la fuerza creadora no dirija el «destino» de Vorem hacia cambios novedosos. Quienes vivimos su amanecer, entre sorpresas de espacio donde poder escribir, hoy admiramos el progreso, la maduración, la constancia y la honestidad de un hermoso lugar para dar sentido a los sueños. Mis mejores deseos para Vorem y el Equipo que lo compone. Sin el sueño de una eternidad no seremos jamás capaces de permitir que la palabra habite entre nosottros.

LA HERIDA

Espacio, corazón, durmiente herida.
Dormida la razón y la pereza que el recuerdo
anida con lazos de fiereza.

Orgullo de silencio, amalgama de traiciones,
torcidos corazones en busca de heroísmo.
Patetismo elogioso de copistas furiosos,
de sonrientes elogios al tabernáculo.

FELICIDADES, DIESEL.

Nunca la vida se mostró tan sencilla,
tan primorosa, como inacabada.
La almohada de azules recuerda el descanso:
¡Duerme la vida de un modo mágico!
Y allá, tu mirada aprendida de la nubes,
de los altos, del mismo sufrimiento,
culmina el momento de mirar su rostro.
¿Qué ves?
Todo el mundo al revés.
Quizá, esos dedos plegados a un tiempo
alcancen los rostros en cálido afecto.

TACTO Y ME MEMORIA

Me hablas y desde hace un tiempo recuperas las sensaciones de un tiempo de terciopelo. Te escucho y desde la levedad que los recuerdos provocan, creo sentir el tacto de tu mano. Hoy, admirando el blanco jarrón decorado con silencios, los pétalos de tus rosas inmortales se mecen en el aire: tacto vegetal, materia tierra, silencio sobre la alfombra.

Nos supimos entre nubes altas, cirros acumulados en la vorágine del vértigo y hasta donde soy capaz de recordar, una expresión llamando a las estrellas por su nombre.

Aquí, cuando un suave latido de perla en gota de agua mece el silencio,
el tacto de tu mano es la luz, la nutritiva miga de un pan abierto al silencio de mil noches. Sigue Leyendo...

MONÓLOGO EN LA CEGUERA

Lento el caminar sobre el camino. Aquí, desde donde puedo divisar la nada, soy yo, sin eje vertebral, sin razones, sin argumentos, pero insisto en ser yo. Duermo entre la caridad de las horas y el ritmo del desasosiego. Habito entre las sombras de las palabras, porque presiento su afán de ser constantes, de fluctuar en mi mente, de desvariar en la dirección precisa. ¿ Interrogo a mi Presente ? Sería vanidad, vanidad doblegada a una estética de cráneo y vela, de silencio y laceración: la vida es el centro mismo de la mirada hacia arriba o hacia abajo…Equivocarse. Los pasos lentos se agolpan, se acumulan como habiendo sido el ritmo de un cuerpo cansado. Allá nadie dice nada…Te observan, te desvinculan del olor de sus rosas de plástico. Insisto en ser yo, minúsculo, observador de la ceguera humana, de lo transitorio, de lo que esbozan las caridades de sonrisa y paloma sobre el dedo. Y allá…en lo más alejado de la esperanza me siento yo como un regalo desvinculado del miedo.
Las horas laten. Palpita la insinuación, somos una forma de palabra articulada a su propia imagen, perpetuos meritorios en la escena del gran teatro del mundo. Sigue Leyendo...

TIEMPO DE ESCALERA

Presiento en mi largo caminar
la brisa y el viento.
Al terminar ¿dónde está el primer escalón ?
…¡Olvidado! La canción suple su efecto sonoro
en la calidez del oro de cada hoja en su renacer.
¡Quiero ver! ¡Quiero ver!
Y la luz, atravesando el alba se asoma
sobre la paloma blanca de un destello.

LAS PRESENCIAS

Cambia el paisaje de la vida cuando se habita de presencias. Quizá, esas que son más íntimas y que conocen nuestro corazón por participar de sus latidos. He visto el desgaste de lo humano, entre negaciones y búsquedas de gloria; pero cuando hablamos de verdad (palabra hermosas utilizada con poco sentido común) nos encontramos directamente con nosotros mismos. Sé que podemos ser testigos de una presencia profunda con la cual participar. Sé que el hombre ausente de sentimientos religiosos mira hacia el cielo y parpadea en búsqueda de algún punto indeterminado. Sé que todo intento de hacer de la humildad el soporte de cuanto nos permite renacer recorrerá mil paisajes, aunque la marabunta ruja detrás de las economías, de los sillones y de las altas torres. Sigue Leyendo...

BRISA

La brisa alcanza la piel, la transforma en presente. Es una forma indeterminada la que nace de cada contacto. Brisa, en su intensidad variable y piel extensión de un yo presente a la luz. Aturde el cerrar los ojos. ¿ Qué juego en lo natural ? Y alzamos la mano en un gesto defensivo. Perseguimos esa brisa en la calima del verano, donde la sequedad transforma en cometas de hojas muertas aquello que fue primavera.

INTERLOCUTORES MUDOS

Con la misma impaciencia,
con el verso escondido, tras un doblar la esquina,
regresas para hablar de lo que el corazón desea.
Y vea como se vea
ese ejercicio de inconstancia
no oculta la elegancia del verbo que es verbo
y algo más…palabra en el infinito.
Quise escribir en el silencio dado,
otorgando vida a cada suspiro,
respirando la insostenible oscuridad de lo callado.

PRIMIDAD EN LA DISTANCIA

Sucumbren las hojas bajo el peso de su silencio.
La ingratitud del tiempo seduce su unidad con el árbol
y desplegando su soledad, forman parte del silencio.
En ese acto, la mirada capta el gesto constante,
la sumisión arbórea y la ausencia de orgullo.
Cada hoja es un todo que renace en su agonía,
un declinar de mil soles o el purpurado nimbo sobre el cielo.

Descubrir la falta de egoísmo de cada árbol.

Evocación en el Silencio

De mi corazón hacia ti,
una idea confusa que nace del amor.
Es la brisa tu consuelo en mi rostro
y lo sé, porque calla cuando le pregunto.
Si no te hubiera amado,
mi silencio roto hubiera sido hojarasca
de árbol, o gota inerte, o anuncio del miedo.
Es la noche tu consejo,
y me alcanza el alma al padecer sin luz.

LEVEDAD AMÁNDOTE

Tu mirada de almendra sobre la ola,
canta con la voz del ritmo corto.
Caracola de playa, pies de arena.
Te amo o te quiero y sin queja
me deja tu perfume ese ser de ti,
presencia en la distancia.

Un soplo de brisa arrulla la nostalgia.
Somos ese viento escondido
en la penumbra de la tarde.

Desde la eterna distancia

No fui yo quien dejó sobre tus manos
ese pétalo de rosa, o margarita infantil,
o perla encadenada a un ancla de navío.
Fue esa vida que nos regala el tiempo
y que se acopla al corazón
en el vacío sueño de imaginar constante.

No fui yo quien dejó sobre tu pecho
el verso claro, el tiempo entre las nubes.

Manos sobre el viento

Amé. En los pasos de cada tarde un rayo de sol señala tu presencia. Me es grato acariciarte, en esa distancia en la que habitas y en la que sueño. Más allá, cerca de ese estanque, las carpas doradas juegan con las hojas. Movimientos ondulantes, como formas de cosmos extendidas en un minimalismo en juegos de agua.
Recuerdo que decías que todo árbol se acerca al aire y toca el fondo de la tierra. Esos árboles que siguen presentes evitando que la plenitud del día arrase la belleza sutil de las flores. En ese lugar, donde nadie cree que podamos encontrarnos, la voluntad de un eterno deseo nos llama y voy a verte. Sigue Leyendo...

HUBIERA QUERIDO

Si, afirmando que el mar se aleja con la luna,
abandonando nuestras huellas sobre la arena.
Hubiera querido redondear el verso con ese ciclo
lunas que rima con el horizonte.
Pero, más allá de cualquier deseo, tú
presides la nada intermitente de los días,
y mi humanidad tan sólo responde al quiebro
del tiempo al cerrarse cada puerta.

ECOS DE LA MEMORIA

Verdad, estado de espuma de mar,
secuencia de horas, luminarias de amanecer.
Cierro los ojos y en la pausa,
el eco más más sonoro no me alcanza.
Del lado misterioso de la historia,
somos parte de un inmenso desatino.
Destino, de vertiginoso final,
o inicio de apresurada sombra de árbol esbelto.
De tus arenas, Verdad, supe del agua,
la huella firme que borra en la memoria,
la historia original de ser vertientes,
océanos de luz o continentes de aurora.

ORACIONES DE OTOÑO

La inquietud del alma precisa sosiego. Hemos esperado demasiadas veces la revelación anunciada, pero somos tiempo que no perdura. Con los ojos cerrados descubro la necesidad de una humilde súplica: estamos padeciendo demasiado dolor y éste se extiende. La dureza de la razón nos ciega y sucumbimos ante la desesperanza, porque hemos renunciado a ser humildes como cualquier hoja que cae y nada dice. En esas miradas que cruzan tantas veces la calle se pierde el brillo, se espera la comida y poco más, pues los días de sueño y esperanza se alejan, como las aves. Gracias a quienes saben sentir en su humildad que lo más pequeño es un
regalo. Gracias a quienes alivian el dolor de los demás, soportan sus profundas contradicciones y callan. Sigue Leyendo...

LAS PALABRAS NOS UNEN

Miro hacia atrás, presintiendo que una parte del recorrido de mi existencia se ha llenado con palabras. Me acepto en este permanecer callado un cierto tiempo, pero sé que la vida nos coloca en espacios que nos señalan hacia lo alto, lo compartido, lo que es comunión en su sentido etimológico. Y llegamos a recordarnos sin rostro, al abrigo de textos y palabras. Somos héroes de un espacio tiempo que otros vivirán como existencia veloz o voracidad de tiburones. Lo más sencillo, lo más simple tiene esa inagotable esencialidad de ser fuente de bien. Miro la vida de los otros y cada vez, encuentro que, en mitad del miedo, la enfermedad y los días grises, de nuestro jardín secreto una voz reclama nuestra atención: ser para esta comunidad humana, diferente en sus formas, lenguajes, modas y estilos…semejante en su necesaria humanidad, y aquí presiento días en los que el valor de las noticias es la muerte de uno, de miles de cientos…y nadie habla del último poema o la primera palabra dicha por un niño. Sigue Leyendo...

SOMOS LUZ

Con la ternura de mis dedos toco
las últimas rosas. Caen sus pétalos,
perdiéndose en la marabunta del asfalto,
como apresurados besos perdidos por las nubes.
Y queda, la esencia luminosa de su cálido verano,
el recuerdo de espacios de soledad,
y algún desesperado deseo de ser aire.
Estas mismas manos que tocan los días,
y acarician las horas, como inagotables
mensajeros de la luz.

TEMBLOR Y AUSENCIA

Asoma la palabra y calla.
El corazón se ha vuelto frágil,
como caminar descalzo en la existencia.
Me olvié del olor de tus flores
y temblé al perderlas.
Tras el rastro claro de tu callar primero
prisionero de tu luz olvido y callo.
Lejos de abandonarme a la angustia
en ella habito, como adormecido insomne
de una noche.
Déjame que me abandone en el camino
y perpetúe el gesto amargo
de olvidarte.