Poema para Celeste

Me dejaron las palabras en la boca
como gotas de leche de unos pechos maternales
y me han servido para imaginarme muchas veces.
Escribo dejándome llevar de nombres como el tuyo,
o de celestes colores de pintores de otras tierras.
Un poema para ti es el verbo que solo se conjuga,
el adjetivo que salta para adivinar tu esfera,
tus cadencias en el verso,
tu libertad como Tierra.
Así, te invento, desplegando a cielo abierto,
en esta mañana de verano gris del norte,
como expansión del verbo sobre el lienzo ilimitado
de un corazón palpitante.

Donde habita tu verdad

Déjame sentir tu piel al despertar,
que pueda tocarte y me dés vida
yque me olvide de mi nombre y sólo te ame.
Me detendré, como el viento en madrugada,
para amar la luna entre tu almohada
y tocar tus cabellos como oliendo a lirios.
Na te pediré, tan sólo eso…
que no limites el amor al fuerte esfuerzo vital
de cada día;
dejemos, que en la callada armonía de la nada,
sin ser tú…
puedas ser tu almohada.

Baila Carmela…

Baila Carmela al son de la tuna
girando bajo las estrellas su cuerpo de mujer
y una especie de dorado vergel
reluce en la noche oscura y bruna.

Suena en el reloj la campanada de la una
y en forma de cometa llegando en tropel
se alborota la floresta de estampado troquel
del vestido de lunares y la blanca luna.

Buscando luz y buscando aire, compañeros

Amigo grekosay. Es cierto. Entiendes con agilidad mental lo que supone esta íntima búisqueda actual. Si. Buscando luz quizás ahora en que el mundo tanto se oscurece; pero no una luz simplemente térmica sino esa que tú tan afinadamente expresas como conocimiento experimental, fenómeno interno, tenue, latente e invisivible que predetermina lo que muchos llaman alma. En ese éter sin interferencias podemos ubicar el aire del que hababa nuestra compañera y amiga iren, hace pocos días, aquí en el vorem. Luz y arie para contemplar con mayor humanidad y respirar con más posibilidades de comprensión. Ahora estoy intentando introducir esa luz y ese aire al querer pintar de colores los sonetos de los hijos de un momento en esta búsqueda que nos hace heterogéneos observadores de los nuevos conceptos o quizás de conceptos ya antiguos que se actualizan en nuestra cotidianeidad, interpretados los hechos por el movimiento ondulante de nuestras perpetuas reivindicaciones, esas revisiones de ecos minúsculos que se mueven en los ánimos de quienes escribimos para no ser convencionales y sí más abiertos a la interpretación. Gracias, amigos grekosay e iren por vuestra luz y vuestro aire. Sigue Leyendo...

Kavafis y Alejandría

Sobre la brisa tus palabras perfilan sombras de palmera,
oasis del pasado, historias a media noche
besos robados sobre el mostrador de un bar.
En la cadencia de la carne, toda lujuria destila
el ansia de lo humano, la hjusta perversión que da la arena,
la placidez vivida entre almohadones.
El ruido de la calle se adelanta y calla al amanecer
cuando las fuentes de alejandría llaman al silencio amante.
Levanta tus ojos porque allí está Alejandría,
sonbre la plenitud de las doradas dunas
y la impensable caricia de mil manos.