Me he asomado a la verja
del viejo parque desierto:
todo parece sumido
en un nostálgico sueño.
Sobre la oscura arboleda
en el transparente cielo
de la tarde, tiembla y brilla
el diamantino lucero.
Y del fondo de la sombra
llega, acompasado, el eco,
de algún agua que suspira
al darle una gota un beso