Princesa sin corona

Quiero que me mires a los ojos
Que te pierdas en la miel de su color
Quiero que no bajes la mirada
Que no juegues a las escondidas
Con las ganas de besarte
Esas que rondan cada noche
Cuando mi cabeza apoya la almohada
Sutil eres
Te escabulles, sigiloso
Silencioso a veces misterioso
Juegas y yo sigo tu juego

Dolor del África Negra (de una experiencia vivida)

Todos los días veía millones de lágrimas negras recorriendo la infancia inexistente, la muerte cabalgaba sobre las espaldas de los niños y los ancianos riéndose a carcajada impúdicamente de la Humanidad Negra. Allí, en los pocos que podían mirar sin miedo,yo sólo veía nostalgia y debilidad. La anemia y las complicaciones respiratorias complicaban aún más la agonía de aquellos seres fantasmales. El sida pasaba su guadaña segando las gargantas de la vida… El Gran Baboso de la Muerte arrasaba…