A Miguel Hernández (letras del pueblo)

A pesar de los cerrados “templos” donde cantan los poderosos hombres del vivir; nosotros transitamos por esas partes de la Tierra en donde nuestras huellas van dejando un rastro rojo sobre las nieves. De vez en cuando una rosa encendida rompe nuestro silencioso caminar. Siempre seremos así: seres humanos cambiando el sentido del tiempo. Viajamos hacia un punto donde los labios unidos se transformarán en un seno de éxtasis. ¿Qué nos importan los cerrados “templos” de los poderosos?. Estamos tan acostumbrados a sentir los golpes de la vida que hemos tenido que levantarnos siempre para convertirnos en lúcidos soñadores de lo endógeno del sentimiento. Espíritus de nosotros mismos. Hemos llegado, por fin, a los lugares donde ya no hay más respuestas… así que seguiremos preguntándonos siempre ¿para qué queremos nosotros los cerrados “templos” de los poderosos?. Del pueblo son nuestras bocas, nuestras manos, nuestros pies. Tú y yo, Miguel, somos sólo vientos del pueblo y los vientos del pueblo, como tú dijiste, nos llaman… Sigue Leyendo...

Cuando encendía “celtas”…

Cuando encendía “celtas” era un tiempo condensado en el que dibujaba rutas por las miradas femeninas buscando tu reencuentro. Una y mil veces te veía en la luz desprendida de los cigarrillos en aquel tiempo en que la vida era un continuo surcar fuentes secretas para saciar la sed del caminante. Cuando encendía “celtas” la vida era un “blanco y negro” en las comunicaciones vivenciales. Una espera de llenar poemas envueltos en los ojos de todas ellas. Cuando encendía “celtas” la vida se colgaba del aire y yo firmaba jugadas enlazadas en la casa de campo de un potrero. Sí. Cuando encendía “celtas” en las miradas femeninas te encontraba a ti: a veces jugando ajedrez en los tableros ajenos, a veces tomando sol en las playas de la arena fina; a veces viajando en buses de pueblo en pueblo… cuando encendía “celtas” soñaba mientras te veía en las miradas femeninas… Sigue Leyendo...

Llueve por dentro (homenaje a Wole Soyinka)

Entre las manos del alba,
en un oír como transeunte
son mis recuerdos de la lluvia,
imaginada por su propia luz,
un juicio de quedar comprendido
dentro del juego de la vida.

Llueve por dentro de esta forma
empezando a subsistir de amor…
como un salir de lo absoluto
para ser circunstancia concordante
con lo concreto de mi espíritu:
una luz fugaz dentro del agua.

Caravaca no se vende (No a la Violencia de Género)

Día 21 de noviembre de 2009. Día de la No Violencia de Género. Caravaca no se vende. En Hong Kong, punto de tránsito para entrar en China, paseo mi memoria mientras se me cruza un gato negro junto al edificio de Correos y Anselmo, un ciudadano anónimo, pasea mirando las estrellas del suelo… cuando en el espejo de un bazar los chinos se miran mientras suenan los cascabeles agujereados desde aquella famosa matanza de la Plaza de Tianamen. !Violencia no! gritan las estrellas del suelo… y Anselmo sigue caminando en dirección al Palacio de la Encomienda, allí donde la Tejeo se une con la Segunda Travesía y la Cuesta de Herrerías. Los herreros fraguan sus armas. No. Violencia no… Sigue Leyendo...