Catalejo Mundial (Futsal)

Los de Cachán (que con su “trote cochinero” está lejísimos de ser Fermín Cacho, el atleta español que ganó medalla de oro en los 1.500 metros lisos en los Juegos Olímpicos de Barcelona, en 1992, y fue subcampeón en los Juegos Olímpicos de Atlanta, en 1996, más medalla de plata en los mundiales de 1993 y 1997 más campeón de Europa en 1884), están hartos de fracasar siempre ante los de Diesel. Esta vez vienen a por todas, con todas sus estrellas titulares (incluído el bajísimo Cazorla (“Cazorlita” le llaman por su pequeñez tanto dentro como fuera de los terrenos de juego), porque siempre quedan por detrás en la Clasificación General Final de Fútbol Sala Hispano Americano. Sigue Leyendo...

Muchas veces caemos, pero… (corregido y aumentado)

Como escribió el poeta argentino:

Si te postran diez veces, te levantas
otras diez, otras cien, otras quinientas.
No han de ser tus caídas tan violentas
ni por ley han de ser tantas.

Amigos y amigas o simplemente compañeros y compañeras nada más: Caemos… caemos muchas veces… en ocasiones con un tremendo ruido de polvo y de aullidos. Pero nos levantamos y nos volvemos a levantar y, muchas veces incomprendidos, tomamos el equipaje y pensamos como el poeta español:

Lo violeta de tu sueño (edición actualizada)

Lo violeta de tu sueño es hoy un color y no un dolor que, escondido en la bahía, da rienda suelta por la espita del llanto. Lloras. Cae la tarde. La barca se ha ido sin ti. Me acerco a la orilla a invitarte a pasear por los sueños. Hay pájaros amarillos que sobrevuelan los álamos y nos acompañan. Ahora duermes en la humilde cabaña de nuestra bahía. Yo, mientras tanto, me voy al puerto. A solucionar tu sueño. Regreso a casa. Sueñas. Mañana el violeta de tu sueño será de color azul porque, al fin, vas a conocer los misterios del mar. Te doy un beso en la frente y la luna despide un reflejo de majestuosa presencia. Sonríes. La lluvia ha dejado de llorar. El viento fresco mueve las ondas de tu cabello y el mar se ha vuelto blanco, tan blanco como tu corazón por dentro, tan blanco que ppuedo escribir sobre él mil veces la palabra AMOR… y yo me vuelvo a la bahía para, por el camino, arrancar unas cuantas amapolas y unos cuantos trigos verdes para hacer un ramo de flores con las violetas que hay junto a la cabaña. Lo violeta de tu sueño es hoy una realidad dorada. Y yo, mientras tanto, me voy al puerto a seguir inventando sueños y escribir la palabra AMOR sobre la blanca superficie del mar. Sigue Leyendo...