Ya no se dormir sin un buenas noches,
sin el deseo de dulces sueños,
sin sus palabras vibrando junto a mi almohada.
La noche se hace eterna,
con su oscuridad insomne.
Mil sonidos llegan a mis oídos,
menos el suyo.
Y me siento sola, triste,
vagando entre lágrimas y angustia.
Dónde está? No ve que estoy perdida?
Mi mano está vacía esta noche, no se como llenar mi alma.
Ya sé que las Cuevas de Altamira fueron descubiertas por Marcelino Sanz de Santuola; pero esto es una Academia de Bachillerato, en la madrileña calle Doce de Octubre, a la vuelta de mi domicilio familiar, en donde no sé qué pinto yo salvo que estoy soñando con Ella. Aquí están todos deseando una Matrícula de Honor de lo que sea, de la materia que sea pues da lo mismo ya que el caso es conseguir una Matrícula de Honor para una rebaja en la matrícula del año que viene… pero yo, desde siempre, de las matrículas de los coches sólo me aprendo las letras porque de los números ni me acuerdo ni deseo acordarme para nada. Soy de Letras infiltrado, en contra de mi voluntad, en las Ciencias. ¿Qué hago yo aquí entre todos estos números algebraicos y soñando siempre conm Ella… con la Lina de mi corazón?. Sigue Leyendo...
Sin ti la hora doce es un vacío, un hueco por llenar, un dicionario sin palabras, un sentimiento colgado del árbol de los silencios. Sin ti esta hora pasa lenta… lentamente… mientras sueño con tu sonrisa de niña y de mujer. Pienso en ti, en tus palabras para llenar de contenidos mi alma. Miro el reloj. Tú no estás. Una sensación de nostalgia me inunda de tus recuerdos. Un paseo por Madrid, una risa en un puerto marinero, unas palabras amorosas cruzadas al borde de la carretera, un sinfin de sentimientos que están llenándome el alma cuando no estás. Y es que necesito tu belleza de niña y de mujer para seguir viviendo… Sigue Leyendo...
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