El Gran Brujo, Jatun Layqa, subido a la plataforma del fantasmagórico altar de piedra adornado por calaveras humanas, se dirige a los 20 Grandes Guerreros nombrados como los más fuertes de la tribu. Llueve torrencialmente.
– ¡¡Vosotros, los más Grandes Guerreros de todos, debéis detener la lluvia!! ¡¡Neutralizad a Illapa!! ¡¡Haced que cesen las lluvias para apoderarnos del corazón de la selva!!
Los 20 Grandes Guerreros, pintados sus rostros y sus cuerpos con dibujos poliédricos y haciendo sonar sus collares con cascabeles, que llevan en las muñecas y en los tobillos, inician una frenética danza lanzando alaridos salvajes y, después, apuntan con sus arcos a la efigie de madera de color caoba de Illapa, el dios de la lluvia, que porta una lanza en su mano derecha y un mazo en la izquierda.