Las noches pasan como el rayo en el cielo
en ellas están los más profundos sueños,
mis pensares anidan en el rayo infinito.
Estos días han llamado a mi alegría
que no sabe de tristeza.
Los años pasan en ti y mi amor
no se mueve como el viento a la peña,
tus años son vida, no sé si muerte.
Lloraba el anciano por su amada
Añoranza, llanto y daga
Y no se podía consolar
Lloraba el viejo por su vieja
Hombro caído frente recia
Y sus ojos ocres no se nublaban al mirar
Lloraba el hombre por su bella
Bella oscura pero buena
Su nariz goteaba llantos
No paraba de sonar
Estimado José Luis:
Somos personas y como personas que somos (sangre, huesos, carne y corazón, además de alma y espíritu) tenemos siempre una respuesta a todo aquello que nos sirve para reflexionar sobre aquellos tiempos en que la amistad no era necesario disfrazarla de melancolía ni mucho menos de tristeza. Sabemos que hay que esforzarse un poco más para volver a reencontrarnos con aquel camino donde dejamos nuestra afán común para ver qué resultado dio esto de separarnos.
Se fueron las penas cubiertas de ternura,
las risas alegres infantiles cada viernes,
la rutina al despertar y anochecer…
Se fueron aquellos que ocuparon
parte de nuestra vida y nuestro ser,
Y llegarán…
Alegrías en cada gesto y mirada,
inquietudes, sorpresas e ilusiones,
en cada día, cada mes y amanecer…
Llegarán nuevas vidas a la nuestra
que nos hagan olvidar y recordar…
(Os deseo a tod@s ¡feliz 2013!)
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