Amar es como una droga

Al principio hay una sensación de euforia, de entrega total. Después, al día siguiente, quieres màs, mucho más. Todavía no te has enviciado, pero te ha gustado la sensación, y te parece que puedes mantenerla bajo control. ¿Realmente puedes? Piensas en él durante dos minutos al día y le olvidas durante tres horas, pero llega el momento en que sólo eres capaz de olvidarle ese par de minutos. Comienzas a sentir que falta tiempo para sentirle, para besarle y para quererle.
Descontrol… tú guiabas tu vida y ahora es tu corazón el que ordena todo.
Necesitas más, más, más, un poco más.
¿Intentas controlarlo? Entonces ya has perdido…

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