Comentarios trás leer la vida de Byron.

Byron sentía la vida como un gran espectáculo, como una potente necesidad de expansión.
Era apetito de totalidad, maravillosa extrañeza ante el Universo.
Era una persona tán tremendamente vital, que vivia atormentado.
Repetia a menudo una frase, «yo nunca seré féliz».
La disconformidad, la rebeldia, la falta de mediocridad, su permanente lucha contra la falsa moral, los intereses cerados, eran un permanente sufrimiento que el asumia, fabricandose su proio «circo», su propio mundo, lleno de savoir affaire, de eleagncia, de boato.
No queria renuncia a ningún disfrute de la viad,.

No, quizás no fuera hedonismo, sino una desesperada, necesidad de sentirse un adolescente bello y deseado de opr vida.
Fué coherenet, con todo ello, y por eso mismo, su fín fue tr´´agico y rápido a la edad de 33 años.
Era un librepensar. Un purista enel sentido más libertario de la belleza, tanto del cuerpo, como del alma.
Le fascinaba la belleza del cuerpo humano, y disfrutó de ello hasta los últimosdías de su vida.
Fué un atormentado disconforme, y tremendamente sensual.
Un Romántico, el máximo exponente de su época.

Anotaciones del propio Byron:

…Pero he vivido, y no he vivido en vano.
Mi mente puede perder su fuerza,
su fuego mi sangre,
y mi cuerpo padecer terribles tormentos,
pero algo en mi vencerá la tortura y el paso del tiempo,
y respirará cuando yo expire.
Algo que no es de tierra, y
con lo que «ellos» sueñan,
como el eco recordado de una lira muda,
se hundirá en sus espiritus calmos
para conmover en su corazones de roca,
el remordimiento tardio.

…Los siete espiritus le preguntaron a Manfred:
¿Qué quieres de nosotros Manfred?.
El Olvido.

…Para los que me quisieron, un suspiro,
para los que me odiaron
una sonrisa…

…Quizá el secreto de la vida, radilque en ignorar el tiempo,
y saber que el yo, es un momento accidental,
más desgracilado cuanto más intenso.

…El mundo es un redil de imbéciles,
ya sabeis, un cuento contado por un loco,
lleno de ruido, de furia,
y que no significa nada.

Por lo demás, el amor no es una gracia,
es un merecimiento.

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