Con un tal señor Amor (Entrevista Imaginaria)

Me encuentro en el bar peña musical «Rincón del Arte Nuevo», situado en la calle madrileña de Segovia, número 17, muy cerca del Viaducto, donde los desesperados buscan su «fuga» arrojándose, de vez en cuando, al vacío. Me encuentro vacío. Siento un vacío tremendo al lado de este patético Benito; pero tengo que cumplir con la obligación, una vez más, de mi oficio y desde la Jefatura de la Redacción me han pedido que entreviste a un cantautor de esos muy famosos, pero que muy famosos, de cuando la «movida» madrileña de ellos (no la «movida» madrileña nuestra). En fin, como la obligación de ganar el sustento para mi familia es prioritario, no me importa que el señor Amor sea de la otra «movida» de la cera de enfrente.

Diesel.- Benito… !haz el favor de largarte ya con viento fresco que tengo que trabajar!.

Benito..- Pero ¿no ves que estoy como una cuba?.

Diesel.- Sí. Ya veo que estás borracho… pero yo no tengo culpa de eso y te repito que tengo que ganar el sustento para mi familia así que, por última vez y con buenos modales, te digo que te largues de aquí y me dejes cumplir con mi obligación. Que esto del Periodismo a ti no te incumbe.

Benito.- ¿Y cómo hago para volver a casa?.

Diesel.- Tienes dos maneras de llegar: o bien a gatas o bien sujetándote de farola en farola. Así, de paso, sigues buscando «varillas» porque ya eres lo suficientemente nayorcito para saber lo que tienes que hacer, pero déjame tranquilo escuchar a este famoso personaje.

Y Benito sale completametne borracho y tambaléandose de izquierda a derecha y de derecha a izquerda. Tengo compasión de él y salgo a la calle porque ya tendré tiempo luego de hacer la Entrevista, y logro que llegue a casa. Le digo a mi madre… !ahí queda este «paquete»! y déjale que duerma «la mona» que yo tengo que volver a mi trabajo; aunque te parezca que sea demasiado de noche pero el trabajo de un freelance es así. No me importa que sea de noche y no me acompañe nadie pues estoy acostumbrado a eso. Así que vuelvo al Rincón del Arte Nuevo donde, ahora sí, el famoso señor Amor empieza a cantar… !y vaya que si canta el señor Amor!. Termina su célebre actuación acompañado del «Cojo de la Guitarra» que es granadino mientras él es argentino. Y es que en esto de los cantautores ya se sabe que no se deben mezclar los «churros» con los «merinos». Eso es lo único que me interesa de la Entrevista.

Diesel.- !Hola,señor Amor!. No me importa si se auuerda de mí o no se acuerda de mí, pero buenas noches tenga usted… ¿Puedo hacerle unas cuántas preguntas sobre la verdad del Amor ya que estamos en el Rincón del Arte Nuevo y que con tanta novedad ha quedado usted ya un poco obsoleto?. ¿Quiere usted que le haga una Entrevista, pues ya ve que soy periodista solamente, o rechaza y lo dejamos todo en el olvido?.

Amor.- Con mucho gusto.

Diesel.- Pues para mí es un disgusto, pero la profesión es la profesión y ya sabe usted mucho sobre el Arte de la Música así que ¿empezamos con la materia o elevamos el espíritu?.

Amor.- Materia… sólo materia amigo Diesel. Ya sabes que nos podemos tutear y por eso prefiero que me llames Rafael a secas.

Diesel.- Ni en seco ni en mojado. Yo no soy amigo de usted y no nos vamos a tutear. Estamos hablando de hombre a hombre y es necesario llamarnos de usted, señor Amor.

Amor.- Está bien. No tengo más remedio que aceptar. Me pica la curiosidad.

Diesel.- No se pique tanto conmigo que quien se pica ajos come. No es un reto ni un duelo contra usted pues usted para mí no tiene ninguna importancia ni la ha tenido nuca. Sólo estoy aquí por mi vocación periodística y porque tengo que elaborar una digna Entrevista. Va usted a saber qué es un freelance por si no lo sabe todavía.

Amor.- Yo tengo un par…

Diesel.- Sí. Ya lo veo. Un par de orejas nada más… que de orejas sabe usted bastante como para escuchar conversaciones ajenas. Por cierto, esta es mi primera pregunta. ¿Además de ser cantautor es usted cotilla?.

Amor.- Soy cantautor y sí, a veces me gusta enterarme de cómo se llaman las mujeres de otros hombres para saber si puedo ligar con ellas.

Diesel..- ¿Aunque estén casadas como pasa con sus amigos Sabina y Aute?.

Amor se queda «cortado» y no sabe qué preguntar.

Diesel.- No se asuste tanto, señor Amor… por cierto, esta es mi primera pregunta ya en serio aunque la anterior también era seria.

Amor.- No en tiendo nada de lo que dice.

Diesel.- Pero yo sí. Y eso me es suficiente para decir mi verad. La primera pregunta es, señor Amor… ¿Qué es el amor según usted?

Amor.- Cuestión de amores amigo Diesel.

Diessel.- Doble error en su respuesta, señor Amor, primero porque yo no soy amigo de usted y segundo porque Amores es una chavala guapa a la que o se la ama noblemente y con fidelidad o se la deja que la ame otro hombre con nobleza y fidelidad. ¿Ha comprendido ya la dirferencia que existe entre el amor y los amores o quiere consultarlo con Sabina y Aute?.

Amor (bastante confundido).- Sí. He comprendido. ¿Pero quién es usted?.

Diesel.- Déjeme seguir preguntando y ya verá cómo al final sí sabe quien soy yo. Mi segunda pregunta es… ¿sabe usted por qué nos reímos tanto los periodistas freelance?.

Amor.- Supongo que por que le hacen gracia mis canciones.

Diesel.- Otra respuesta errónea, señor Amor. !Claro que nos hace gracia sus canciones pero no precisamente porque estemos de acuerdo con sus famosas letras pseudoliterarias sino por todo lo contrario. ¿Ha comprendido ya usted?.

Amor.- He comprendido… pero sigo sin saber quién es usted.

Diesel.- Usted llámememe simplemente Señor Diesel y ya está. Al final de la Entrevista seguro que sabrá quien soy. Mi segunda pregunta es para terminar de matizar la pregunta del prólogo. ¿Es lo contrario el amor que los amores o cree usted que da lo mismo?.

Amor.- Da lo mismo.

Diesel.- Otro gravísimo error en la respuesta. No da lo mismo, señor Amor, e insisto por última vez en este tema de amar noblemente a la señorita Amores es mejor que amar libremente amores por aquí y amores por allá… ¿ya lo ha comprendido definitivamente?.

Amor- Necesito un buen trago para seguir con la Entrevista. Estoy algo nervioso. Así que le invito Señor Diesel a un buen cóctel con vodka.

Diesel..- Pues ya ve usted que va a ser que no… como dice mi amigo José Mota… que no admito que usted, señor Amor, me invite a un cóctel con vodka. Tengo dinero suficente no tanto por supuesto como ustedes cuatro señor Amor, y lo digo por usted y los señores Aute, Sabina y El Cojo de la guitarra granadino. Así que, sin aceptar para nada nada de lo que usted me quera regalar… yo voy a pedir un simple café con leche y que cada uno pague de su bolsillo, como dicen los catalanes. Por cierto…¿Le puedo preguntar una cosa curiosa nada más?.

Amor.- Aunque yo no quiera usted puede más que yo… así que sí puede…

Diesel.- Esa barriga que tiene usted ¿es de nacimiento o de otra cuestión?.

Amor.- De nacimineto.

Diesel.- Otra respuesta equivocada y está usted esta noche que no da ni una. Esa barriga que tiene usted, y no se me ofenda, es debido, por ejemplo a la Cruz del Campo… o me va a decir ahora que no sabe los que es la Cruz del Campo.

Amor.- Supongo que la Cruz del Calvario.

Diesel.- No, señor Amor… dejemos ahora a un lado el Cristianismo y las religiones y hablemos solamente de hombre a hombre…¿le explico yo lo que es la Cruz del Campo que tanta barriga le ha hecho crecer?.

Amor.- Si puede…

Diesel Claro que puedo. Y como veo que usted no quiere cantasr todavía pues se lo voy a decir. Yo llamo Cuz del Campo a Cruzcampo… ¿quiere que siga?.

Amor.- Si piede…

Diesel.- Claro que puedo. En 1904, Roberto y Tomás Osborne Guezala, empresarios de El Puerto de Santa María (Cádiz), fundan en Sevilla La Cruzcampo una de las primeras fábricas de cerveza y malta de España. ¿Ya sabe usted de dónde le viene su barriga?.

Amor.- Yo le doy mi palabra que no he tomado nunca Cruzcampo.

Diesel.- Por supuesto que no. Ustedes (y me refiero a usted y los otros tres ya citados) se autoproclaman cantautores de los proletarios pero no conocen ni desean conocer la verdadera cruz que tienen que soportar en esta vida los humildes,sencillos y pobres campesinoas… !porque ustedes, con tanto dinero que ganan, viven en lujosos chalés y son de los de la cerveza San Miguel etiqueta verde o azul, que ahora no estoy para hablar de colores de ningún tipo. ¿Ya sabe de dónde le viene su barriga y cuál es la diferencia quen existe entre canciones de cantautores de «movida» madrileña y cantautores de «movida» madrileña?…

Amor.- Me estusted haciendo un lío. ¿No es lo mismo?.

Diesel.- Pues ya ve que no…

Amor.- Entonces no entiendo la frase.

Diesel.-Porque para entender ciertas frases, como ocurre con las letras de las canciones de ustedes, hay que saber interpretar. Así que su respuetas vuelve a ser un fallo más. Y es que hubo dos «movidas» madrileñas, señor Amor… ¿sabe usted cuál fue la ota «movida» madrileña?.

Amor.- Ni idea. Sigo insistiendo en que sólo hubo una.

Diesel.- Vuelve usted a responder erróneamente. Hubo la «movida» madrileña de ustedes; la del amor libre, drogadicción, alcoholismo, machismo, feminismo radical, homosexualismo, etcétera, eecétera… que vino derivada de los hippys y hubo la «movida» nuestra; la del amor noble a una sola mujer, y digo una sola mujer para que no se me confunda de nuevo, que deriva de la genración ye-ye. Ya ve usted cómo no era lo mismo ser «hippy» que ser «ye-ye». ¿Seguimos con la entrevista?.

SAmor.- Si usted quiere…

Diesel.- Yo no quiero pero mis lectores y lectoras sí. Así que seguimos. Sexo libre mientras se le toma el pelo a los madrileños cantando canciones de doble sentido en peñas bares musicales… ¿qué tiene que decir ante eso?.

Amor guarda silencio…

Diesel.-¿Hay o no hay salvajismo actual por culpa, entre otros, de ustedes?.

Amor.- Nosotros no somos culpables…

Diesel.-Otra respuesta totalmente equivocada. Ustedes fueron algo más que culpables. Ustedes fueron la Causa y ya se sabe que la Causa trae consecuencias siempre. Luego miren ustedes si son culpables o no culpables asomándose a sus conciencias.

Amor guarda silencio.

Diesel.- ¿Seguimos con la entrevista hasta la siguiente pregunta y después la terminamos en «Toldería» que está muy cerca también del Viaducto o quiere dejarlo ya?.
Amor.- Yo soy un tipo muy echado palante.

Diesel.-En primer lugar no se dice palante sino para adelante. Y no tiemble tanto que parece usted un tipo con alzheimer. Así que ya sabe usted algo sobre causas y consecduencias. Pero antes de desgranarle poco a poco mi última pregunta en el Rincón del Arte Nuevo… tomemos usted su famosa San Miguel y yo un simple café con leche aunque usted me llame simple que ya veremos al final quien es más simple de los dos.

Amor.- Sólo con una condición. No vayamos a «Toldería» por favor que hace mucho frío en esta noche de inviernno y me puedo acatarrar

Deiesle.- Está bien. Después de entrevistarle a usted iré yo sólo a «Toldería» que a mí no me molesta el frío de Madrid ni me entra catarro por eso. Ande tómese su cerveza o su whisky si quiere y encienda su «Marlboro» y fume, fume usted señor Amor mientras yo tomo mi café con leche y enciendo mi «Coburn» tipo «blue» que ahora ya no estoy, por lo menos esta semana, con el «Coburn» tipo «red» pues quiero estar completamente serio a lo que va a venir ahora. Descanse un poco y recupere el resuello que de tanto cantar a grito pelado se va a quedar más pelado que un gallito de pelea en manos de mi abbuelita Rufina.

Una vez finalizado el pequeño descanso continúo con la entrevista a este señor.

Diesel.- ¿Cuál de sus canciones es la más famosa y preferida por usted?

Amor.- Tengo decenas y decenas de canciones muy famosas. No recuerdo cuál es la que más aplauden mis fanáticos seguidores y fanáticas seguidoras.

Diesel.- ¿Me deja uste elegirla a mí?, !Verá cómo no me equivoco!. Pero antes de eso… ¿sabe usted lo que es peyote?.

Amor intenta disimular..

Amor.- Sólo una simple planta.

Diesel.- Sigue usted fallando en las repuestas. La explicación no es tan simple como decir «una simple planta». Para que sepa usted, que bien que lo sabe usted señor Amor que se parece a todo un Señor de los Anillos de tanta gloria que tiene. Aguante usted como se dice en mi querida Argentina, y sé que usted es argentino, bien sentado no vaya a ser que se maree y se caiga al suelo, que los verdaderos hombres o estamos sentados cómodamente o estamos de pie caminando pero nunca tirados por los suelos. Ahí va lo siguiente y apunte si lo desea o por lo menos memorice a ver si ahora se a
cuerda de mí: El peyote (del náhuatl peyotl, en la nomenclatura científica Lophophora williamsii) es un pequeño cactus sin espinas perteciente a la familia de las cactáceas. Es endémico de la región sudoriental de América del Norte, incluído por supuesto México. Contiene numerosos alcaloides, entre ellos la mescalina (trimethoxy-B-phenethylamina), que es un poderoso alucinógeno. También contiene hordenina (N, N-Dimethyl-hydroxyphenylethylamina), n-methylmescalina, n-acetylmescalina, lophophorina, thyramina, anhalaninina, anhalonidina, peyotina y o-methyllanhalonidina. Todas las especies del género de Lophophora son de crecimiento extremadamente lento, a menudo tardan más de 30 años en alcanzar la edad de floración (el tamaño de una pelota de golf, sin incluir la raíz). Los especímenes cultivados crecen a mayor velocidad, normalmente tardan entre 6 y 10 años en alcanzar la madurez a partir de plántulas de semillero. Debido a este lento crecimiento y a la sobre recolección a que está sujeto, se le considera en peligro de extinción.
La parte superior del cactus que sobresale del suelo, también llamada corona, consiste en botones en forma de disco que son cortados de la raíz y secados. Estos botones generalmente se mastican o se hierven en agua para elaborar un té psicotrópico. La dosis efectiva de la mescalina es alrededor del 0,3 al 0,5 g (equivalente a 5 g de peyote seco) y la experiencia dura alrededor de 12 horas. La historia cuenta que el pueblo Huichol tiene un dios que es de carácter maligno y aparte de eso era mortal, por lo que trataron de matarlo. Este huyó hacia el desierto y al huir dejó unas huellas ensangrentadas en las cuales nació este tipo de cactus. El pueblo Huichol tiene como penitencia un ritual anual, que consiste en buscar entre los iniciados, la tierra de los peyotes sagrados y deben ayunar y hacer meditación para pagar por haber herido al Dios Huichol. Desde la antigüedad el peyote ha sido utilizado por tribus nativas, tales como los Huichol de México septentrional y los Navajo del suroeste de Estados Unidos, como parte de su espiritualidad tradicional. A finales de 1800, la tradición comenzó a extenderse hacia el norte, como parte del resurgimiento de la espiritualidad nativa bajo el auspicio de lo que vino a llamarse «Iglesia nativa americana» y cuyos miembros se refieren al peyote como «la medicina», utilizándola para combatir el alcoholismo y otras enfermedades sociales. Esta iglesia es sólo una y la más visible entre las diversas organizaciones que utilizan esta planta en sus prácticas espirituales. El gobierno mexicano otorga un permiso a los nativos huicholes, con el fin de moderar su consumo. Posee alcaloides (en torno al 6%) derivados de la fenilalanina-tirosina: Fenil-etil-amínico: mescalina. Tetrahidroisoquinoleina: peyotina, anhalamina, anhalanodina. Es una planta muy dañina para el organismo. En algunos sitios se usa en psicoterapia, aunque su uso principal es como alucinógeno. Aún siendo una de las drogas más potentes en cuanto a efectos psíquicos, sus efectos desagradables restringen mucho su consumo. ¿Ha aprendido ya algo más del peyote y de la mescalina?. Por cierto… ¿ha leído usted algo de Castaneda?)

Amor.- No. No le conozco.

Diesel.- ¿Pero como no se va acordar usted del famoso Castaneda experimetando drogas con los indios sudamericanos?.

Amor.- Me parece que algo recuerdo.

Diesel.- Sólo le voy a dar un título, a ver si recuerda algo… pongamos, por ejemplo, «Las eneseñanzas de Don Juan: una forma yaqui de conocimiento»… pero puede añadirle si quiere, por ejemplo, «Voces en Ixtlan», «El conocimiento silencioso» y «La rueda del tiempo. chamanes del Antiguo Mécxico» y como no también puede añadir «Una realidad aparte»

Amor.- Si. Los he leido o por lo menos oído. Pero no recuerdo de dónde era Castaneda.

Diesel.-Usted, como muchos otros, piensa que era español. Se equivoca, Carlos Castaneda era peruano… pero volvamos a la pregunta clave de esta Entreviswta. ¿Acepta usted que su canción favorita y la que más le piden y aplauden sus fanáticos y fanáticas seguidores es el «El loco de la vía»?.

Amor.- Lo acepto. Me la piden multitud de veces y la canto multitud de veces.

Diesel.- ¿Y usted cree que el «Loco de la vía se reía por que estaba loco o no?.

Amor.- No lo sé.

Diesel.- ¿Y si le digo que no era ni viejo ni loco sino un joven paseando muy cerca de aquí, por las vías con su perro setter irlandés de nombre «Chester» y que tuvo una cicatriz en el dorso interior de su mano izquierda que se curó de milagro pues estuvo al borde de infectarse, pero que era un lúcido soñador nada más, ¿qué me dice de eso?.

Amor. No lo sé. No contesto.

Diesel.- Entonces vamos con el cante que al final yo también voy a cantar… para que vea que también hay dos clases de cantautores en esto de las «movidas» madrileñas. Empecemos a desgranar la canción para ir aprendiendo poco a poco pues yo también tengo mucho que aprender. En esta vida o aprendemos todos o no aprende nadie. ¿Me entiende?

El señor Amor empieza a desgranar la canción sin decir nada más.

Amor.- El loco de la vía vivía por donde corría con monotonía el tren a horario,
con atraso, pero todos los días.
Tenía una casa barata, chata, además de lata, techo que había hecho
con esos desechos que se encuentra a gatas, en la precaria orilla ferroviaria.
Tenía un perro puntiagudo, con alma de felpudo, que siempre estaba echado,
como entredormido, parecía cansado con solo un ladrido.

Diesel.- Bien. Sigamos. Pero antes le tengo que volver a insistir que no era un viejo loco sino un hombre joven, que su perro no era puntiagudo ni irlandés sino madrileño, que su casa no era barata pues buena cantidad de pesetas les tocó pagar a su padre y a él para comprarla al contado, que nunca iba a gatas y que no fumó jamás. Y menos mescalina y otras porquerías por el estilo. Sigamos desgranando.

Amor.- Con un grillo minúsculo atornillaba crepúsculos
y en el barro violeta de la quieta cuneta,
una luna roja de sangre se le antoja la luz de la barrera.
El loco de la vía abría a las mañanas una ventana nueva
con cortinas finas de estrellas vepertinas
y en el humo alargado de su fuego gastado se elevaba y ondeaba
una blanca bandera más alta y más grata que la del guardabarreras.

Diesel.- Muy linda la letra si señor… pero sigue usted errando ya hasta con h de herradura. Insisto en que no era un viejo loco y que los únicos grillos que había en su cabeza era el canto sencillo de los grillos que había escuchado en su infancia y que nunca estuvo atornillado a los crepúsculos sino que vivía los crepúsculos en completa libertad y que en cuestión de banderas jamás tuvo reparo alguno en que cada uno tuviera la bandera que quisiera pues él respetaba a todas; o sea, que no era blanca porque jamás tuvo otra bandera salvo la española y el respeto a todas las demás. Sigamos.

Amir.-Tenían una mirada suburbana entre verde y cansada
y aunque veía parecía que ya no mirara
o que no le importaba todo lo que había.
Una voz de vino, amarga que a muchos les dolía,
y cuando el tren pasaba con su marcha cansina, rutina encadenada,
él no decía nada, pero, se sonreía, y molestaba, claro al oficinista
que desviaba la vista con el sentido práctico de los burocráticos
que viven de rodillas tras la ventanillas
y que creen sólo en las cosas que están en las planillas.

Diesel.- Digamos que fue verdad. Insisto en que sólo era un joven y no estaba loco ni mucho menos como usted insiste para recoger tantos miles de aplausos y tantas glorias y tanto dinero de los bolsillos de sus fanáticos y fanáticas seguidores que por eso tiene ancha la barriga de tanto comer sin importarle, si alguna que otra vez, algún desesperado seguidor suyo, de tanta droga que llevaba encima, le daba por arrojarse al vacío desde este cercano Viaducto. Claro que a usted eso le importaba un pito con tal de ganar buena plata. ¿O no se dice plata?.

Amor.- Sí. Se dice plata.

Diesel.- Pues terminemos ya que tengo ganas de cantar ahora yo.

Amor.- A la señora beata santa mojigata con alma de rosario y de pecado diario
que con recogimiento y arrepentimiento de confesionario
siempre se escondía del loco de la vía, claro, como no pedía…
¡ah! si hubiera ido por la sacristía,
si hubiera sido como los demás que lamían consuelos no le molestaría,
y hasta pagaría con una limosna la paz en el cielo.

Al señor pudoroso, serio, moralista, ese que da el asiento correcto,
educado que por las noches vive en el mareo loco devaneo
de plumas de coristas y un amor pagado,
al pseudo inteligente con cara de valiente, de duro intransigente,
que se cree reformista, que cuando lo veía, al lado de la vía,
al sol sin la camisa, desafiar al mundo con su risa,
comprendía que él, también iba en el tren, el de todos los días.

Al político retórico, crítico porque no lo votaba el loco de la vía,
y a los vendedores y a los prestamistas porque no compraba y no se vendía,
a los poderosos porque era orgulloso,
a los desgraciados porque no era esclavo,
a la hipocresía porque no creía y a los mansos porque se comprometía,
claro, les molestaba porque aún callado, nunca se callaba,
es que era un mal ejemplo el loco de la vía, había que aplastarlo,
borrarlo, desterrarlo, no vaya a ser que un día quieran imitarlo,
es un enemigo, vive al sol, no es mendigo y hasta, a veces, canta,
es un subversivo…; y vinieron veinte carros de asalto,
cuatro de explosivos, un camión de la perrera,
un destornillador para aflojar los grillos, máscaras antigases,
carros autobombas, sesenta mil mangueras
para aplacar el humo blanco de su blanca bandera.

Le aplastaron la casa barata y chata,
le expropiaron al perro puntiagudo con alma de felpudo.
El loco de la vía reía todavía, y gritó libertad, con su voz que dolía,
–éste ya está en la lista– dijo el oficinista,
y la santa señora en un avemaría pasaba la alcancía,
el señor circunspecto miraba muy correcto,
los hipócritas se compadecían,
el político crítico con sentido analítico dijo que era anárquico,
que su fin era típico; los poderosos repetían con gozo: es un ejemplo claro;
la libertad no existe, decían los esclavos,
y los mansos con quietud de remanso rezaban
y un curita les decía: arrodillados hijos, siempre arrodillados, hijos.

Y así se lo llevaron al loco de la vía.
Y en su lugar de lata de lunas escarlatas,
con ventanas nuevas todas las mañanas,
con cortinas finas de estrellas vespertinas,
picotean el crepúsculo de algún grillo minúsculo
unas cuantas gallinas.

Diesel.- De religiones, políticos y otros rollos falsos de cantautores burgueses intentando ganar dinero paso olímpicamente. Así que aqui va mi canción. Apúntela. Apúntela en su memoria o en una servilleta de esta bar pub musical que yo he tenido muchas veces que apuntar en servilletas porque no tuve para poder comprar un cuaderno pero ahora sí los tengo. Ya ve usted, che… como dicen los buenos argentinos… lo que son las cosas. Ahí va mi cante que se titula «Canción a la Muerte de Don nadie» (Poema de la Mirada sin Luz):

En la dura acera del supermecado,
aire frío y caja de cartón villana,
yace el cuerpo del sinuoso espasmo
mientras la ciudad duerme y se calla.

En medio de la noche encalla
la luna en el cristal de vidrio;
una fugaz linterna de quincalla
se hunde en el cantar de un grillo.

Se aparca el tiempo en el gris bordillo
donde huele a hedor podrido
la que fue tersa y vivaz manzana.

Mañana
resurgirá la Muerte de Don Nadie hundido
en el viejo furgón de la desgana.

Una Mirada sin Luz que se desgrana,
polvo al duro suelo adherido,
mientras se oye el sonar de la campana
en el lejano eco del Destino.

El aire levanta la hoja de un ciprés
que está caída de un rincón vecino.

Por la esquina parda
las luces de un neón descolorido
anuncian que en esta madrugada
alguien duerme un soñar perdido.

Se ha oído
el chirriar de un camión que carga
la basura del detritus corrompido.

Y al final de todo en la ensenada
de la Mirada sin Luz ya destemplada
de Don Nadie que fue sólo un vencido,
queda la noche triste y desolada
envuelta en la atmósfera callada
del último espasmo sin sentido.

¿Qué le parece cómo canto yo cuando estoy verdaderamente serio como ahora?. No. No me diga nada ni me haga ninguna crítica aunque sea positiva incluso, porque paso olímpicamente de todas las críticas. Sólo la he cantado para hacerle entender lo que es el verdadero lumpenproletariado entre otras cosas de conciencia social y todos esos temas tan de moda entre los cantautores que viven en chalets cómodos y elegantes. Por favor no me diga nada. Guarde silencio. Siga siendo admirado por miles y miles de fanáticos seguidores y fanáticas seguidoras que hacen amores todos revueltos entre sí… que a mí me basta con mi bella esposa. Y haga el favor de decirle al Cojo de la Guitarra granadino o no granadino que no me importa saber de dónde es ni cómo se llama, que deje de cantar a cierto nombre de mujer que es mujer casada y fiel a su esposo. Pongamos por ejemplo que la mía. ¿Me ha entendido?. No me diga nada que no deseo escucharle más. Y ahora le voy a contar algo: ¿sabe de lo que me estaba riendo aquella misma noche?.

Amor.- Yo pensé que se estaba riendo de mi…

Diesel.- A usted y a su «Loco de la vía» no le estaba haciendo ni puñetero caso llamando al pan pan y al vino vino. Yo sólo me estaba entreteniendo, una vez libre ya del pesado fardo que era ser canguro de Benito, con un solitario inédito, inventado por mí, y en que te la tienes que jugar a todo o nada.

Amnor.- ¿Un solitario dice usted?.

Diesel.- Eso es. Siempre de usted por favor. En efecto es un solitario de baraja española y no de otras clases de barajas de las cuales huyo como de la peste, que consiste en ir colocando naipes en cuatro columnas, desde arriba hacia abajo y le repito que jugándose a todo o nada. A veces triunfas y a veces fracasas. Pero aquella noche triunfé tanto que hasta me dio por escribir un larguísimo poema en un rollo de papel de water.

Amor.- Yo creía que se estaba usted riendo de mí o que estaba usted drogado.

Diesel.- Pues ya ve que ni una cosa ni otra. Ya sabe, por fin, de lo que se reía el solitario de los solitarios. Adiós, señor Amor… que yo me voy. Y por favor nada de darnos las manos que sus causas no son las mismas que las mías.

Recojo mi cuaderno de trabajo, me despido de la señorita que está en la barra del pub-bar-peña-musical y subo hacia «Toldería» en la calle madrileña de Caños Viejos, más cerca todavía del peligroso Viaducto donde, de vez en cuando, los desesperados drogatas se lanzan al vacío y caen como fruta madura aplastándose en la acera o siendo aplastados por los automóviles o los autobuses, y entro en el local, me siento tranquilamente, pido un cuba libre porque sé hasta donde tengo el límite para no ser alcohólico y escucho la magnífica creación artística del paraguayo Caballero que es un verdadero divo del arpa y un ejemplo de caballero, mientras desde mi ordenador portátil envío esta Entrevista a la Redacción.

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