¡De José Saramago ni en pintura!

Región de Murcia. Año 2005 después de Jesucristo. Carlita tiene ya 15 años de edad y Miguel no sabe ni por dónde se anda. Así que en la asignatura de Literatura quieren obligar a Carlita a que se lea el engendro de libro que ha escrito el engendro de escritor llamado José Saramago y que se titula «El Evangelio según Jesucristo». Con toda la obligación que le corresponde a un padre que ama a su esposa y a sus dos hijas, prohíbo a Miguel que deje leer este engendro de libro a Carlita antes de que lo haya leído yo. Y voy y lo leo. Y, claro está, descubro que es todo un engendro anticristiano donde, desde la primera página hasta la última (a pesar de que le hayan dado el Premio Nobel a este engendro de escritor), no leo más que barbaridades en contra de Jesucristo, en contra de José, en contra de María y en contra de todo lo que sea ética cristiana, moral cristiana y Cristianismo.

Cojo por delante a Miguel y le hago confesar quién le ha proporcionado este ejemplar de este engendro de libro escrito por el engendro de escritor llamado Saramago. Me importa menos que un pimiento que sea Sara Mago o El Mago de Sara. Es un engendro, y después de leerle la cartilla a Miguel cuando confiesa que se lo ha recomendado una vieja que le saca más de 30 años de edad y que sabe más que «El Lepe» para que se entere bien con qué clase de brujas está tratando mientras le «lava el cerebro» con filosofías baratas como del budismo, del zen y de otras piltrafas más o menos parecidas, le pido cariñosamente a Carlita, que para eso es mi hija y la tengo que defender de tantas brujas que andan sueltas por esos mundos del Diablo, que no lea este engendro de libro y que le diga a la señorita profesora que no lo va a leer jamás aunque le cueste suspender la asignatura.

Carlita me hace caso porque sabe que su papá -que soy yo- es quien mejor la va a orientar sobre lo que puede leer o no puede leer de la Literatura Universal. Así que a la mañana siguiente le entrega el libro a la señorita de Literatura haciéndola saber que, por nada del mundo aunque le suspendan la asignatura, va a leer este bodrio y engendro de libro anticristiano desde su primera página hasta la última. La señorita de Literatura, más corrida que un mono en fiestas del Ramadán -por si acaso hay algún moro escondido detrás de estos apaños- aparta el libro de los recomendados como lecturas para sus alumnos y alumnas. He matado muchos pájaros de un tiro. Y Carla, que ya está dejando de ser Carlita, me lo agradece porque su mente sigue siendo tan sana como siempre la ha educado su madre Lina, que es mi amada esposa, y su padre Diesel que soy yo.

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