Delirios

Ahora, cuando paro mi mente, cuando la soledad me visita de nuevo, decido abrir mi mente para explorar nuevos mundos más allá de este que pareciera no aportar nada a mi impaciente necesidad de volar.

La lluvia cae; será que el cielo llora mi tristeza, o será que los duendes de lo invisible juegan a volcar el agua sobre los campos secos.

El amor pide compañía, el amor de niño necesita volar hasta el misterio imperturbable de la noche.

Mientras escribo, la inquietud alcanza nuevos senderos, la templanza vuelca sus aguas sobre los rios, y la torre se desvanece ladrillo a ladrillo hasta desaparecer ante la noble mirada del hombre.

Los delirios de mi mente pronuncian tu nombre soñando con volver a verte y amenazando con convertir el aire en un cabreado tornado.

Y temo al enemigo, a mi, al silencio, a la duda, a la ausencia.

4 comentarios sobre “Delirios”

  1. Si tan solo tuviera alas
    para volar a través de la distancia
    Si tan solo fuera una gacela
    para correr sin cansancio alguno
    Entonces, podría amanecer/vería amanecer
    en tu pecho
    y nunca más la ausencia
    sería nuestra realidad
    Pero eso sólo sucede en mis pensamientos
    en los que yo puedo viajar sin miedo
    y mi libertad, la tengo
    solo en mis sueños
    En mis sueños, soy fuerte
    y tengo tu protección
    y tengo sólo tu cariño
    y tu sonrisa
    Ay, soledad tengo/siento soledad
    Así como el sol solo en lo alto/la cima del cielo
    puede resplandecer/brillar,
    también puede cegar con su fulgor/claridad
    Sin saber a dónde iluminar,
    ni ningún lugar a dónde ir…
    Ay soledad, es un/mi destino …

    (Soledad, de Cesaria Evora)

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