Diario Azul: !Azul, la mañana es azul!.

3 de mayo de 2013. Esta mañana es azul como las flores campánulas acampanadas. Recuerdo el sonido de las campanas. Y entre campanada y campanada estoy peleando con mi café. «Siempre» es una medida aunque algunos digan que es una distancia. «Siempre» nunca es una distancia cuando estás donde debes estar. Bajo el cielo azul «Siempre» es una medida de nuestros pensamientos. Estoy pensando en una colección de cromos de futbolistas. Necesito pensar es cómo me las arreglaré yo para poder terminar la colección prometida a Joseph Adam. Espero que el tiempo sea, en verdad, una medida y no una distancia. ¡Azul, la mañana es azul! ¡Estas son las mañanitas que cantaba el rey David!. Yo. desde luego, ni soy Goliat ni tengo nada que ver con los filisteos.

No hay filisteos fieles al cielo azul de Dios. Y es que esta mañana ando liado con la pintura al óleo. Dejaré la pintura al pastel para cuando llegue otra ocasión y los collages ahora me producen ya alergia emocional. Momentos azules para escribir un pequeño cuarteto: «¡Azul, la mañana es azul! / Bajo el cielo quiteño / una mujer con tul / me quiere quitar mi sueño». Lucho contra la corriente y salgo como disparado hacia el horizonte. Hoy he vuelto a pasar por aquel camino verde. ¡A ver quién lo entiende! Es fácil. Esta la mañana azul de hoy quiere decir que por la tarde no lloverá. Tal vez lo que se ha ido se irá ya de verdad. Eso espero yo. A ver si sus olvidos me dejan respirar. Respiro hondamente bajo el cielo azul de Quito; donde mi chavalilla, la que se casó conmigo sin miedo al que dirán, florece como la primavera de la piel trigueña bajo el sol y la belleza del azúcar morena que se mezcla con la sangre de mi corazón cuando tomo café con aroma de mi única mujer. Cierro mi diario. Hasta mañana en que seguirá nuestra canción (la de mi chavalilla y yo) sonando y soñando pero en la realidad.

5 comentarios sobre “Diario Azul: !Azul, la mañana es azul!.”

  1. Campanilla silvestre, tomando un sorbo de tinta azul espesa casi negra; dándole al lienzo como haciendo un Miró, el de la Estrella Azul. Viendo a los Pitufos jugar al futbito y… así me imagino a tu texto. ASÍ DE AZUL

  2. Muy bueno Juanjo. Me hiciste sonreír recordando el tiempo que jugué con Los Pitufos. Éramos un grupo de valientes que dábamos sorpresas de vez en cuando. Había una mezcla de «saber» y «no saber»… jugar al fútbol me refiero… pero bajo el cielo azul de Madrid, nos batíamos como «El Jabato». Nunca he dejado de ser el mismo niño que fui y, a manera de partido de fútbol, le levanto cada mañana azul para seguir luchando… jugando… soñando… con los ojos bien abiertos.

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