Diario del Kurdistán (8)

Ankara, 6 de octubre de 2005: El sunnismo en Kurdistán.

Vuelvo a la realidad cuando Reynaldo me pide uno de mis cigarrillos Belmont. Estos cigarrillos los compré en la tienda de Iván antes de salir de Quito y todavía tengo una pequeña reserva. Estoy acostumbrado a los Belmont o, en su ausencia, a los Motana. De pronto se inicia una pequeña conversación general sobre qué entendemos cada uno de nosotros por heteronomía. Suena a chino. Pierre nos aclara que heteronomía es precisamente lo que no quieren los kurdos ya que significa falta de autonomía propia y recibir del exterior las leyes que rigen una conducta. medito sobre ello y escribo…

La primera llegada de los árabes al Kurdistán ocurrió en el año 642, en pleno siglo VII, y fue seguida de una verdadera invasión. Esto influyó poderosamente entre los kurdos que, en gran mayoría, se convirtieron al sunnismo musulmán.

Los musulmanes tienen muchas ramas diferetnes en su religión. Las principales son la sunnita y la chiiita. El sunnismo es la correinte religiosa de los ortodoxos musulmanes (siempre en viva oposición a los chiitas heterodoxos) y sigue fielmente el conjunto de tradiciones (hadiz) sobre las palabras y acciones de Mahoma. Es la corriente más predominante en Turquía.

El chiismo, por su parte, se diferencia del sunnismo por haber introducido en el Islam el tema de la Pasión (martirio de Husayn y otros alidas), la idea del carácter semidivino del imán y la del «retorno» del imán muerto o desaparecido (doctrina del «imán oculto»). El chiismo duodecimano (que reconoce a doce imanes) es la religión nacional de Irán desde el siglo XVI. En Iraq es minoría frente a la mayoría sunnita, pero fue la que profesaba Sadam Hussein.

¿Qué clase de religión tenían los kurdos antes de hacerse musulmanes?. Los más primitivos kurdos adoraban dioses mesopotámicos y asirios (como Marduk que para los babilonios fue el creador de la humanidad, Anu, Enlil, Ea, la gran figura femenina de Nim-mah, los Igigi del cielo y los Annunnaki de la tierra…).

Cuando el Kurdistán fue conquistado por los persas éstos impusieron la religión del mazdeísmo que despurés fue reformada por Zoroastro (Zaratustra) de quien algunos dicen que estuvo personalmente predicando en Kurdistán. Esta religión era dualista y decía que el mundo es el escenario de una lucha que enfrenta al principio del mal (Ahriman) y al principio del bien (Ormuzd). Este último alcanzará el triunfo final según se lee en el libro sagrado de los antiguos persas conocido como Avesta. Y de la época del zoroatrismo todavía existen hoy las ruinas de la ciudad sagrada de los kurdos: la Ganzak que ahora se llama Jakab y que es donde se levantaba «el templo del fuego».

Este mazdeísmo-zoroatrismo insistía continuamente en la trascendencia divina predicando una moral de acción fundada en la certeza del triunfo de la justicia… pero no debió de ser muy clara la visión de dicha justicia entre los kurdos porque pronto triunfaron allí, relativamente, el judaísmo y el cristianismo; religiones que también fueron dejadas de lado al llegar el Islam.

Hoy en día la mayoría del pueblo kurdo profesa la fe sunnita musulmana (un 80 % de los kurdos) pero también hay chiitas (sobre todo en las zonas iraníes de Kurandash y Kanapri); algunos alevíes que practican un sincretismo de chiismo, cristinaismo y mazdaísmo viven en la región de Dersium; hay cristianos kurdos habitando en Tur Abdin, al este de la Anatolia turca, en la región siria de Yarzin y en la iraquí Badirán, que son una mezcla de ortodoxos, caldeos y católicos; los yerizíes también son el resultado de un sincretismo entre mazdeísmo, cristianismo e islamismo (están en las regiones iraquíes de Sinjar y Saiján y en el valle de Lalesh) y por último los ali hags se autodenominan «el pueblo de la verdad» y viven en Haurama y las proximidades de Kermandash.

Hay que decir, además, que históricamente hubo por mucho tiempo judíos en Kurdistán (pero todos ellos se fueron a Israel en 1948) y aún quedan, también, algunos sufíes aislados que practican ritos mágicos, tocando tambores, cantando y moviendo sus cuerpos para crear un trance en el cual esos cuerpos, atormentados y torturados por la vida, no sufren ningún dolor.

Una tarde, en el Café Libro de Quito, Salat me estuvo detallando profusamente este verdadero rompecabezas religioso, pero yo nunca he podido entender el caótico panorama de las religiones y sus sectas (sea cual sea la religión de la que se trate) y, reduciendo a la mínima expresión posible, podemos decir que cuando se habla de religión kurda se está hablando preferentemente de sunnismo.

Afortunadamente, no hemos equivocado el camino. Hemos pasado aldeas muy típicas, como Duzce y Bolu, y ya muy cerca de Ankara, en Yenimahalle, hemos detenido por un momento la marcha para que Fausto baje a tomar unas fotografías del paisaje. Yo más bien veo aridez y secano… pero el especialista en fotos es él. Mientras se entretiene en la labor, le pido que me deje leer su cuento Pelota de Trapo. Lo leo. Es muy emotivo y sentimental y tiene algunas frases cálidas y brillantes. Me gusta bastante. Me hace recordar mis tiempos de chiquillo en el Esparta, cuando vestíamos uniforme con camisetas amarillas y pantalones azules y jugábamos en la Pradera de San Isidro y en los arenosos campos de La Elipa.

A Fausto y a mí nos gusta el fútbol. El es seguidor del Aucas de Quito. Yo del Athletic Club de Bilbao. Pero ninguno de los dos somos fanáticos aunque nos conocimos, eso sí, trabajando juntos en la Emisora Gran Colombia, en el programa Amanecer Deportivo (él realizaba su segmento ¨Sorbitos coperos y no coperos» y yo mi «Catalejo mundial»). Hace ya once años de ello. Desde entonces somos inseparables. !Cómo pasa el tiempo!.

Al volver al automóvil encuentro a Reynaldo cómodamente sentado y leyendo «La desesperanza» (que es novela de su compatriota José Donoso). Rememoro Ël lugar sin límites» de mis tiempos universitarios. !Cómo pasa el tiempo! me vuelvo a repetir… y busco algún límite a la sensación. Ya no recobro la realidad concreta hasta que llegamos a la ciudad de Ankara, capital de Turquía desde 1923.

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