Don Oswaldo (Segunda Parte)

Día lectivo en el viejo Quito. La maestra traza en la pizarra la frase: ¨Lucho quiere mucho a su mamá».

– !A ver, Oswaldito… díle a tus compañeros y compañeras dónde está el sujeto!.
– Doña Clotilde, el sujeto todavía no aparece.
-¿Qué dices, Oswaldito?. El sujeto es el animal, persona o cosa de la cual se dice algo…
– Eso es lo que yo pienso, Doña Clotilde… el sujeto es ese animal, persona o cosa que ha degollado ayer a dos jovencitas en las cercanías de Babahoyo… pero dice la radio que todavía no se sabe quien ha sido el autor. Unos creen que un lobo hambriento; otros dicen que un delincuente recién salido del penal y hay quienes piensan que…

Sonora fue la carcajada colectiva de todo el alumnado y, de repente, se produjo un tenso y patético silencio…

– !Calla, Oswaldito!. !Y como sigas así tendré que hablar con tus padres!.
– Pero Doña Clotilde, usted me preguntó por el sujeto…
-!!Oswaldito!!.

Y toda la clase prorrumpe en una tremenda bulla que hace temblar los cristales de los frágiles ventanales.

-!1Silencio!!.

Doña Clotilde es demasiado mayor para comprender. No admite que el sujeto, realmente, todavía no ha aparecido…

-!A ver, Tinín… ¿dónde está el sujeto?.
-El sujeto es Lucho.

Y Augusto mira, orgulloso desde su inmensa sabiduría gramatical , a la niña Felisa que sonríe desde la quinta fila del aula, rodeada de todas las demás muchachas.

-!Eso es mentira! -se levanta, dispuesto a disputar, Oswaldo -!La policía todavía no ha detenido a ningún sospechoso!.

De nuevo ríe explosivamente toda la gallada escolar y Doña Clotilde entra en uno de sus consabidos ataques de histeria.

– !!Oswaldito!!. !!Sal inmediatamente de la clase!!.
– Doña Clotilde… Augusto es un mentiroso que sólo quiere darse importancia delante de las chicas, pero yo tengo una radio en casa y sé positivamente que la policía todavía no sabe quién es el asesino.

Oswaldo mira de reojo en dirección hacia donde está sentada la niña Felisa pero ésta, sonrojada de verguenza, esconde su cabeza tras el Atlas de Geografía Universal.
-!!Sal inmediatamente de la clase si no quieres que te saque yo de las orejas!!.

Después, en el recreo, Oswaldo está mohíno. No accede a jugar a fútbol con los demás compañeros que palmotean, ahora, las espaldas de Augusto el prepotente… pero Augusto no está contento… las chicas juegan baloncesto en la cancha adyacente y quiere triunfar una vez más ante los ojos de la esbelta Felisa, la capitana, el suspiro de todos los chicos… así que se acerca, provocativo y retador a su enemigo visceral.

– Oswaldito… ¿dónde está el sujeto? – ríe socarrón ante el encorajinado Oswaldo imitando la cursi vocecita de Doña Clotilde.

Y toda la gallada escolar, con las chicas mirando nerviosas tras la alambrada, acude solícita a recoger del suelo a aquel Tinín que ha recibido dos buenos puñetazos: el primero en pleno rostro y el segundo en la boca del estómago.

Menos mal que Doña Clotilde no se ha enterado de nada. Menos mal que todos han silenciado el suceso. Menos mal que Augusto se ha reincorporado al partido de fútbol sin más provocación. Menos mal que Felisa está de nuevo en la cancha de baloncesto siendo la admiración de todos los espectadores…

Pero lo más milagroso ocurrió aquella misma mañana. Oswaldo estaba todavía enfurecido y, cabizbajo, no quería jugar con nadie. !Él llevaba toda la razón!. !El sujeto todavía no había aparecido!. Y estaba así, ensimismado en sus pensamientos, cuando ella se le acercó con su enorme bocadillo.

-¿Quieres la mitad?.

Oswaldo quedó desmesuradamente boquiabierto. !No era posible!. !Allí estaba el sueño de toda la muchachada escolar ofreciéndole la mitad d e su enorme bocadillo!. Se restregó los ojs. Era verdad.

Lo más hermoso, sin embargo, de todo el día, de todo el mes, de todo el año… fue cuando ella se despidió dándole un glorioso y divino besito en la mejilla.

-!Te quiero, campeón!.

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