Durante un día

La voz matutina del silencio llama a la ventana,
esa ventana que siempre se levanta temprano,
canten o no canten los pájaros sin saber solfa.
Voy y la abro, me abro paso;
se asoma al rostro mirador un aire fresco de esos que no se pueden ver a simple vista.
En el exterior, entre el cielo y la tierra,
un coro sonrojado de cánticos en rebaño volador,
gaviotas en vuelo enviando desde la infinita alfombra delgada tal como la delgadez, suavemente azulada, vivamente sonrojada, un mensaje enviando,
parece un mensaje intraducible, como si dijesen todas juntas y cada una, en coro, a su aire:
¡Que tengas un día interesante!
Meto la cabeza, cesa el aire fresco, cierro la ventana, alguna cosa ocurre en el plexo solar.

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