EN COMPAÑIA DE SABINA

Es la 1:56 de la madrugada y aquí estoy; en casa, un viernes por la noche, con 21 años y sin ganas de nada, ni siquiera de dormir a pesar del agotamiento que mi cuerpo padece a causa de varios factores ahora no importantes.

Con el gran poeta Joaquín Sabina de fondo y sufriendo hasta llegar a curar este decepcionado corazón…¿Patético, verdad? Aún sigo esperando una llamada tuya, mi corazón se sobresalta cuando en mi móvil suena el tono de un mensaje de texto y se derrumba cuando mis manos descubren que no es tuyo…

Podríamos haber dado mucho el uno por el otro pero sin embargo tú me dejas aquí. Y no sé donde estoy, me cuesta encontrar mi sitio, no estoy cómoda con nada ni nadie, me siento vacía, un cero a la izquierda, me dejaste tal dependencia de ti que hasta descuidé mirar por mí misma.

Son tantas las veces que pienso en ti al día y tan dolorosa la ausencia; porque eso es lo único que quisiste dejarme: tu ausencia. Pero yo ciegamente sigo esperando a que vuelvas, porque sé que volverás, lo sé…

“ Más vale que no tenga que elegir entre el olvido y la memoria, más vale que aprendas a vivir entre la línea divisoria…” y solo me quedan éstas palabras regaladas por el gran poeta Sabina escuchadas, en efecto, por tu ausencia…

3 comentarios sobre “EN COMPAÑIA DE SABINA”

  1. No es patético… tampoco normal, pero bueno, pasa. Como le pasan a muchos, entre los que me cuento.
    Lo duro de sentirte así es que no sabes ni cuando acabará, pero acaba.
    Puedes contactar conmigo para «hablar» si te apetece cuando quieras. Un saludo

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