¿Era yo Bermejo?.

De acuerdo. Sí. Mi puesto natural, como futbolista, es desde siempre, hablando del fútbol de once, el del número 8. Pero hay un error garrafal en ciertas creencias ajenas a mi voluntad. Yo no soy Bermejo y ni tan siquiera he jugado en las filas del Atleti. Ni soy Bermejo ni tampoco Luis quien, por cierto, nada sabe de jugar al fútbol (y no me refiero a Luis Aragonés). Al fin y al cabo es verdad que jugué durante un corto tiempo con los colores rojiblancos pero no en vertical (me refiero a la camiseta) sino en horizontal. Estoy dando a entender que he jugado en el Estrella Olímpica de donde pasé rápìdamente al Deportivo Olímpico como ya he contado en otro texto mío. Para mí los colores rojiblancos son como un horizonte para vivir. A veces escribo de símbolos pero no he nacido en Casabermeja, de la provincia de Málaga, pues ni he nacido en la provincia de Málaga ni me he criado en la provincia de Málaga.

Sí. Juego al fútbol de once en el puesto natural del numero 8, sea cual sea el número que lleve mi camiseta y he vestido la camiseta rojiblanca, a rayas horizontales, pero no soy Bermejo pues resulta que Bermejo, el que jugó en el Atlético de Madrid es nacido en Sevilla si no me equivoco. Quizás nos parecemos en algo por la manera de jugar pero más me acerco a la forma de jugar de Adelardo que sí que era el 8 en aquella célebre delantera compuesta por Jones, Adelardo, Mendoza, Peiró y Collar y porque nacimos, físicamente, en el mismo lugar… pero tampoco del todo porque yo siempre me he criado como madrileño mientras él llegó a Madrid siendo ya adulto.

Por otro lado hay quien me ha confundido con un escocés por eso de la camiseta rojiblanca a rayas horizontales creyendo que soy jugador del Celtic de Glagow y tampoco aciertan porque yo ni sé escocés ni sé tocar la gaita escocesa. No sé tocar la gaita gallega así que menos todavía sé tocar la gaita escocesa. Sin embargo algunos me siguen confundiendo de nacionalidad. De acuerdo que tengo un sombrero nuevo fabricado en Irlanda y vendido en Torrejón de Ardoz (pueblo éste de la Comunidad de Madrid) pero ni soy irlandés ni torrejocense.

No soy tampoco el poeta que nació en Casabermeja porque me crié como poeta y persona en el barrio de Retiro-Mediodía de Madrid… aunque me encanta la medianoche para escribir mis memorias. Cierto. Soy madrileño. De Madrid capital aunque nacido en la frontera con Portugal (Badajoz para más señas) pero que conste que no soy Bermejo ni tengo nada que ver con ningún Bermejo. Y la casa de Juan Duque ya no me interesa para nada porque ni me llamo Juan ni soy un duque… y eso va por Emilieras y sus secuaces sabuesos Baonifaz y Maxim que todo en esta vida sale a relucir a la larga y esa casa la compró mi madre con mi dinero y el de mi padre solamente. Eran tiempos en que había superado al Estrella Olímpica y al Deportivo Olímpico, equipos ambos en los que sí he jugado. Cuando escribo suelo decir la verdad en muchas ocasiones como ahora y otras veces escribo imaginaciones que son también realidades para un escritor. Pero ahora he escrito la verdad.

Ni soy Bermejo ni sevillano aunque me encanta Sevilla y olé. Y en cuanto a la casa madrileña de Juan Duque también he dicho la verdad. A escardar cebollinos los avariciosos y ya se sabe que «la avaricia rompe el saco». Abur.

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