Hace más de un año

Alba cogió el teléfono para llamar a su mejor amiga y le dio la noticia: “Cris, me traslado de tienda y vamos a hacer una cena de despedida con las compañeras, ¿os apetece venir a Nury y a ti?”. A las 9 de la noche quedaron y cenaron en un Burger, algo típico en ellas, y se estaban divirtiendo tanto que decidieron seguir con la celebración pero ya lejos del barrio.
Todas las compañeras dispusieron ir mejor aTorreEuropa en Madrid y, una vez allí, quedar con los amigos de una de las chicas. Cris y Nury que tenían que madrugar prefirieron irse a casa para descansar algo. Mientras tanto las demás entre baile y baile vieron llegar a los chicos, Juan, Roberto y Antonio. Entre toda la revolución y la música, Alba se fijó en uno de ellos, pero toda la noche mirándose no dio para mucho porque no llegaron a hablar nada.

Al día siguiente, Alba telefoneó a Cristina y le explicó que había conocido a un chico que le había gustado mucho. Se llamaba Juan y que era amigo de una de sus compañeras: “Cris, teníais que haberos venido porque nos lo pasamos muy bien. Son unos chicos muy simpáticos. Juan es muy guapo, a ver si le conoces”.
A los pocos días, y después de un cumpleaños de la prima de Alba, quedaron con ellos. Parecían simpáticos pero tampoco hablaron mucho. Alba, le indicó a Cristina y a Nuria quien era el famoso Juan y después de pedir una copa y charlar un rato, acabaron besándose. Todos alucinados y contentísimos por Lore, pero tan perplejos que no nos lo creíamos, con lo tímida que es ella….
Pasaron varios días y Juan invitó a Alba a una fiesta. Ya que ella, prefería no ir sola, les ofreció a Nury y a Cristina que le acompañaran. Era aproximadamente las 10 de la noche cuando Juan pasó a buscarlas para ir a recoger a su amigo Antonio. Roberto ya estaba en la fiesta junto con más amigos.
Llegaron a su barrio, hicieron las pertinentes presentaciones entre ellos y prefirieron cambiar de coche, así que se montaron todos en el coche de Antonio.
Cuando iban llegando al lugar, mientras que conducía, Antonio se fijó en Cris, la chica rubia que iba detrás riéndose y cuchicheando con sus amigas. “Parece muy risueña y simpática, además de ser muy guapa”, pensó él.
De camino al lugar de la fiesta, Nury empezó a comentar cómo era el abrigo de Antonio: “Hala, tío, así te pareces al de Matrix”. Nadie se esperaba que Antonio, con tono serio, mirándolas, les dijera: “¿No tenéis cultura o qué? Este abrigo es como el de Blade”, y continuó andando.
Todos se quedaron callados y siguieron adelante, pensando que había sido una tontería. Todos menos Cris, que iba pensando: “ Es tonto… no sé porqué tiene que contestar así. Ni nos conoce ni nada. Vaya tío…”
Cuando estaban ya con la copa en la mano, escuchando música e intentando bailar en el poco espacio que había, Lore le pidió a Cristina que le acompañara al servicio, evidentemente para comentarle algo: “ No te vas a creer una cosa. Le gustas al amigo de Juan, al que nos ha traído en coche. Dice que eres preciosa. Me lo ha dicho Juan hace un rato”.
Cristina se quería morir, pero de vergüenza. Cuando iban subiendo del baño no hacía más que pensarlo y sólo quería irse a su casa cuanto antes. Antonio la miraba pero ella prefería no cruzar la mirada con él. No le había caído muy bien desde el principio, además de que conducía como un loco. Decidió irse, no darle vueltas al tema y olvidarse de esto.
Nury se marchó con ella y comentando todo, bromearon de qué pasaría si acabaran saliendo juntos…
Al día siguiente, volvieron a quedar todos en un bar de Vallecas. A Cristina no le hacía mucha gracia ver a Antonio pero le apetecía estar con Alba un rato, así que salió.
La situación era de lo más rara. Alba estaba con Juan y Antonio siempre estaba intentando estar sentado al lado de Cristina o conversar con ella. Cada ocasión la aprovechaba y Cristina empezó a encontrarse incómoda pero a gusto a la vez. No quería irse pero tampoco quería empezar a sentir algo por él. Al final, Cristina decidió marcharse.
Otro día tomando algo en un pub de Entrevías, Antonio se encontraba muy callado y triste, sin hablar y sin mirar a nadie. Cristina no quiso acercarse porque tampoco sabía qué decirle. No quería verle así y sabía que algo le pasaba. En un momento dado, Cristina, intentado animarle, le preguntó: “¿Estás bien? Estás muy serio”. Roberto comentó que serían mal de amores y entonces Cristina le dijo a Antonio: “Hombre, vamos a ver, dime quién te gusta y te la presento” y Antonio sin dudarlo contestó: “ Me gustas tú”.
Cristina se quedó parada, intentando digerir esto, y sin volver a mirarle ni a hablarle pasó la noche. Ya no sabía cómo debía actuar.
Pasaron varios días y, desgraciadamente, murió el abuelo de Antonio. Cristina, preocupada por cómo lo estaría pasando él, buscó su teléfono móvil para poder darle el pésame, pero al mensaje que ella le escribió, Antonio ni contestó.
Mientras tanto en esos días en el barrio se celebró el cumpleaños de un amigo. Alba, Nury, Cris, Roberto… y muchos más quedaron en un parque cercano. Cuando Cristina llegó, Roberto le recordó que Antonio quería verla, pero que había quedado con unos amigos y que hoy no estaría allí. Cristina, sorprendida, sintió que sí que le apetecía verle. Le estaba empezando a gustar.
A los pocos días, Cris envió un mensaje a Antonio. Esta vez, él si contestó y le dijo que tenías ya ganas de verla…
Aún así no todo salió bien porque Roberto, hablando un día con Nury y Cristina de vuelta a casa, comentó que Antonio estaba viéndose con una chica.
Eso destrozó a Cristina y tomó la decisión de no volver a pensar más en él.
Siguieron viéndose y poco a poco a Cristina le iba gustando más, pero se negaba a admitirlo. Los mensajes nocturnos eran cada vez más explícitos y Cristina se iba haciendo ilusiones. Cuando se veían, deseaba que él comenzara una conversación, porque le gustaba escucharle y su forma de mirar la ponía nerviosa.
Roberto decidió hacer una cena en su casa y todos fueron. Cristina y Nuria estaban fuera y llegaron más tarde. Una vez acabaron de cenar, Antonio con su móvil le escribió un mensaje a Cristina y ella le respondió, aunque estuvieran sentados en el mismo sofá. Así estuvieron largo rato.
Los mensajes la tranquilizaron, porque Antonio no estaba saliendo con nadie ni quería reírse de ella ni mucho menos que ella no pasara mal. Ahí, Cristina se dio cuenta que ya le gustaba Antonio desde hacía un tiempo y ya no podía hacer nada para evitarlo y se lo insinuó. Estuvieron hablando de quedar a solas pero ella prefería estar con más gente. Se sentía más segura.
Después de invitarla varias veces a tomar algo solos, Cristina accedió e, intentando controlar sus nervios, quedaron. No sabía que decirle, cómo comportarse…
Esa tarde hablaron de todo, se rieron y Antonio le recordó a Cristina que le gustaba mucho y que era muy guapa.
Quedaron varios días y ya un día Antonio le comentó a Cristina que quería hablar con ella y preguntarle una cosa. A Cristina se le pasó de todo por la cabeza y, por culpa del miedo a pasarlo mal, esa tarde cuando quedaron ella le dijo, antes de nada, que prefería que no se vieran más y que eran sólo amigos. Él no entendió nada porque de lo que quería hablar era precisamente de lo contrario. Él quería salir con ella y verla, pero no como una amiga. Fue una tarde y una noche malísima y cada uno por separado con sus amigos intentaron olvidarse del tema. Cristina comentándolo con sus amigas, se dio cuenta que no era eso lo que sentía por él, que sí quería estar con él. Al día siguiente lo aclaró.
Le pidió disculpas y le dijo que si podían quedar un día y seguir viéndose y él la abrazó apretándola contra él. Contentísimos, volvieron a entrar en el bar donde estaban con sus amigos tomando algo y una vez sentados, se dieron la mano. Sin soltarse de la mano pasaron parte de la noche y se miraban como si ninguno de los dos se lo creyera.
Esa noche Cristina no pudo dormir y seguía sin creerse que hubiese conocido a alguien tan especial y que quisiera estar con ella.
Por la mañana, Antonio le pidió que le diera la dirección de su trabajo por si podía un día acercarse a buscarla. Cristina quería verle pero él, ese día, no podía porque tenía que arreglar la luna de su coche.
Ella estaba saliendo del trabajo vio a Antonio parado, mirándola, apoyado en su coche. Ella sonriendo se acercó a él y le dijo que estaba muy guapo. Él directamente la besó. Estuvieron toda la tarde juntos y cuando se iban a casa ya quedaron para el día siguiente…

2 comentarios sobre “Hace más de un año”

  1. Un buen texto con todo lo que muchos a nuestra manera hemos vivido. Felicidades, ya va más de un año y siempre es bueno y muy grato recordar cómo todo comenzó, el sentimiento, la ansiedad, esa sinergía de los dos cuerpos. Deseandote los mejores deseos para el futuro incierto que ahí nos aguarda a todos me despido. Saludos

  2. Hace ya más de un año… lo recuerdo con mucho cariño y ahora mirando atrás, creo que esos sentimientos son los que hacen que te sientas viva, feliz, como yo estoy. Todavía, y espero que por mucho tiempo, siento los nervios que sentí por primera vez al verle, al estar sola con él… Deseo que todos perciban alguna vez esas «mariposas» en la tripa. Saludos Hacaria y gracias!!

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