Hoy he creído

. Hoy, buscando el SENTIDO de la vida
entre la palanca de cambios
y los intermitentes,
he tenido una Visita.
Una importante visita
que ha durado grandes minutos.

. Ha sido en mitad de la carretera,
mientras conducía mi furgoneta de ferretería, la de todos los días,
a 140 por la realidad. Y además,
Joaquín Sabina me cantaba en directo
al oído
“Nos sobran los motivos”

(para seguir vivas. A las dos)


Hoy ha tenido lugar un acontecimiento
tan grande como lo pudiera llegar a ser la vida
en sí misma.
Hoy he sentido al Dios del que todos hablan
¡Madre mía!¡Madre de Dios!¡Dios!¡Díos mío!…
Lo he sentido
abrazÁndome,
cubriÉndome
toda el alma
con su particular infinito.
Ha recorrido todo mi cuerpo
como soñando por toda mi piel.
He sabido reconocerle.
¡He Sabido que era ÉL!
Porque he entendido que existe.
Y desde toda esta Gran Magia
me han saltado unas lágrimaS del ojo.

…nunca había tenido FÉ en él ¡Y hoy la vida me ha sorprendido!…
Ahora puedo comprender que
existen quienes lo llaman el tercer ojo,
quienes lo llaman magia, Mahoma, Zeus, Cristo…

– ¿Crees en Dios?

. Yo de pequeña decía que sí,
luego no estaba segura,
después pensaba ser agnóstica,
y pensando, pensando acabé creyendo que seguramente
Dios estaba en uno mismo…
al final, mis últimas respuestas siempre eran la misma:
¡No tuviera yo esa suerte!…

…he estado buscando mi suerte sin darme cuenta…

“Hay que creer para ver”

¡Yo nunca había intentado creerlo para poder verlo,
como decía en los escritos!
¡No lo podía comprender!

Y hoy debía de estar creyendo en ÉL
porque, de repente, lo he visto.
Recuerdo que yo estaba llorando de felicidad
y que mi corazón estaba aumentando de tamaño
según me iba acercando a ÉL. Mi corazón.
¡Se sugería cada vez más infinito!
He mirado a través de la rendija de su puerta de entrada.
Y se respiraba un viento polo que provenía
de un cielo interior.
Se dirigía directamente a mi retina,
como si estuviera escrito en la misma Biblia.
Eso era FÉ
He reconocido su olor
como si viniera de mi propia Casa.
El mismo olor de mi ropa.
Me he abandonado a su importancia
y me ha invadido a sus anchas,
con libertad,
como sólo lo hace la palabra Paz.

Hoy he visto a mi Dios, creador de sí mismo.
Para mí, la vida no tiene sentido sin él.
Estaba en mi corazón.
Siempre ha estado ahí,
así que he corrido lo más rápido posible
hacia mi habitación.
Tenía que ponerle un nombre
y lo he llamado “Arte”

– ¿Crees en Dios? ¿Eres Cristiana?
– Sí, creo en Dios.
No, soy Artista.

3 comentarios sobre “Hoy he creído”

  1. Felicidad empieza por Fe y termina por Dad. Es lícito ser parte del Dios de uno mismo a través de la Creación del Arte. la Creación está en ti Marianela y en tí está tu Dios llamese como se llame. Yo te comprendo en ese descubrimiento. Es algo que noto todos los días. Felicidad empìeza por Fe en uno mismo y en muchas otras cosas internas y externas que creamos con la expresión Dad a los demás esa cuota de existencia que llevas en tu interior. Un besote Marianela.

  2. . Mi FÉ es en mí, en que merezco vivir. Yo he estado mirando a la muerte cara a cara porque me sentía inútil y he elegido vivir, por eso he visto a Dios. La vida no tenía sentido, porque yo no me entendía y al no entenderme no veía sentido y no podía hacer nada por nadie tampoco. Ésa inutilidad me pudría y me hacía sentir culpable. Y esa culpabilidad me pudría y me hacía sentir inútil. Yo sabía que había algo dentro de mí, pero un sentimiento de mi niñez volvió a mi vida para anular mi libertad y poder ver lo que yo necesitaba. No me daba cuenta porque no podía verlo. Un buen día de mi amarga «depresión» «aburrimiento por la vida» «sin sentido», un buen día me dio por volver a crear, cuyo lujo no recordaba y no sabía permitirme con libertad desde que era muy pequeña muy pequeña (no llegué a disfrutarlo del todo, por mi propia represión, culpabilidad, pudor… y por la represión, culpabilidad, pudor… social. La misma que he estado experimentando en mi niñez y la misma que me ha perseguido a lo largo de toda mi vida), intentando crear nuevamente, empecé a sentirme feliz sin darme cuenta y a olvidarme de querer morir, empecé a recordar lo que yo sentía de pequeña, una felicidad que sé que no todo el mundo tiene oportunidad de conocer, empezaba a sentirla cada vez más, cada vez más… después de meses paralizada estaba conectando con esa parte que tenía tan aniquilada y olvidada por mí misma, por vergüenza, por lo que fuera. Yo tengo una parte de Dios en mi persona. Elijo tener FÉ en mí porque sólo depende de mí. Mi felicidad, la que tiene sentido y no hace que me pegue un tiro, sólo depende de mí y no de ninguna otra persona o cosa, sea lo que sea (parejas, coches, casas…) Es una felicidad que sólo depende de mí y sólo la siento estando sola. Soy feliz creando. Nunca supe por qué. Ahora sí sé que es porque me siento útil. Es el sentido de vivir. Lo que me devolvió las ganas. Y más que nada porque es lo más maravilloso que he sentido en la puta vida. Y como no hay nada con lo que pueda compararlo hasta ahora, nada tan maravilloso… es que nada como la sensación de crear (de mirar a la nada y traerlo a lo terrenal para que se pueda entender). La gente que consigue entenderme en algo es un poquito más feliz, lo he comprobado. La gente que consigue entenderme es porque se acaba entendiendo un poquito más ella misma… yo doy respuestas que he seleccionado primero de entre todas las frutas que crecen a mi alrededor, como si yo fuera un árbol. Cojo frutas llamadas respuestas. Esas frutas sólo están colgando, alrededor de mi cuerpo, del otro mundo al terrenal. A ese mundo lo llamo Arte… Por todo eso, porque no sé lo que hay detrás de las estrellas y por un montonazo de motivos que llenarían páginas y páginas, me permito el lujo de tener FÉ en mí, que soy Dios. Mi Dios. Me siento útil cuando estoy creando y cuando creo en mí, con la única intención divina de EVOLUCIÓN, la misma evolución que llevamos a nuestras espaldas y la misma que continuará sola, solita sola, hagamos lo que hagamos, creas tú en Dios o no creas. Y hoy lo he podido sentir. Ójala y fuera todos los días:¡»No tuviera yo esa suerte!». Un beso y busca tu FÉ- licidad, la tuya (dar «gracias a Dios por ser ATEO»… me ha parecido excesivo para una persona realmente feliz)

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