Ignorante Senetino

Los caminos de terracería eran infinitos, se entrecruzaban con otros como en un crucigrama y ninguno decía con certeza hacia donde iba, para este tiempo ya nos era natural esperar a cualquier paisano que nos orientara un poco, de esa manera llevábamos viajando pasados los seis años salimos de un pueblo pequeño a las orillas de orientville…
Espero que pase pronto alguien de por aquí, y que nos indique donde podemos descansar un poco, vienen conmigo Dora, Paolo, y Randy hace unos días randy a dicho durante la cena que lo mas probable era que hayamos llagado. (Yo le creí); y es que tal vez ya estoy cansado de tanto caminar y de no comer y hasta de no saber en donde estabamos.


Cuando cruzamos los enormes ríos rodeados de arboles gigantescos,y toda la tierra estaba cubierta de un verde hechizante y el agua era cristalina como los diamantes,los que allí habitaban recuerdo dijeron:
“que aun no habían pensado en ningún nombre para ese sitio”.
La mayoría de los lugares en donde hemos estado, al principio son desolados, pero aquí es distinto todo parece abandonado… inhabitable, es como si la vida hubiese sido despojada, sin embargo hemos visto, ¡allá!, donde comienza el sendero.Un pueblo.
Lo que sentí al llegar, fue la manera en que iba en aumento la transformación del miedo en escalofrió, que comenzó recorriéndome la espalda; todo estaba intacto, como acabado de construir, era lo mas parecido a una pintura. Nadie pudo decir nada, estábamos allí, sin aliento, por alguna razón incomprensible seguíamos de pie habíamos llegado a un lugar donde el único ruido era el que hacia el viento recorriendo los callejones.
Caminamos durante un rato, pensando en que quizá la gente estaba en alguno de esos festejos sin razón, que los pueblos se inventan como para no desaparecer tan rápido. Era falso. Podía verse desde la plaza del pueblo a las personas recolectando quizá alguna especie de alimento en la colina, mientras esperábamos se nos acerco un campesino y nos dijo casi gritando pero con demasiada humildad: ¡yo soy senetino Juárez! Y ustedes de donde vienen.
Mirar aquel aspecto de ser humano era triste, senetino tenia un alma que no encajaba con su cuerpo, el brillo de sus ojos era envidiable, sin embargo sus manos y pies no podían disimular lo cansada que era su vida, pude distinguir de cuerdo a su atuendo que era un arriero. Randy se apresuro a contestar: somos exploradores, trabajamos recorriendo el mundo, hemos venido desde muy lejos… Mientras le decía, senetino lo miraba atentamente, se rascaba la cabeza de ves en cuando y aprovechaba para secar el sudor que le recorría las sienes, lo que me pareció extraño fue mirar que senetino no estaba ni un poco sorprendido, el semblante en su cara iba adquiriendo un aire de lastima por nosotros. Quizá era solo mi imaginación.
––Pocos son los que han venido por aquí y como llegan se van, después se dirigen por allí derecho hacia la neblina deberían quedarse así la verán seguramente les va a gus… no senetino interrumpió randy tenemos prisa y ya estamos muy cerca,–– de que? –– Pregunto ¬––de los confines de la tierra,––mmm pues yo creo que son todavía mas paya por que aquí se llama topilejo.
Después de conocer a senetino sabíamos que todavía nos faltaba algo de camino y seguimos por el sendero, las vísperas de la noche estaban alcanzándonos y empezaba a enfriar el aire, un cielo claro se extendía sin limites y las estrellas aparecían tímidamente.
Adelante la neblina esa de la que hablaba senetino y un ruido sordo no sabría decir como de que, eso era lo único que nos esperaba, después… solo seguimos caminando.

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