«La Miserable»

Como a las tres de la mañana termino la película. Y el agua comenzó a borbotear en la estufa, la deshora del café llego temprano esa madrugada. Los vasos de vidrio para el refresco, las tazas de porcelana con grabados de imaginación para el café, barro o aluminio según el gusto para las bebidas con hielo, todo estaba sobre la tabla de la alacena. Dentro de la variedad de tazas y vasos había un trasto que llamaba la atención, era una taza de tamaño normal y de plástico rojo, la oreja y la superficie estaban gastadas como si la hubieran arrastrado y podía notarse que llevaba demasiado tiempo sin ser usada, “La miserable”, ese era su nombre y bebía allí el café por que sabia distinto como a tristeza.

Hoy al esperar el metro vi una pareja sin tiempo y no pode evitar sentirme patético, ya no puedo recordar para que era que servía tener alguien a tu lado, mirándote profundamente como si no te conociera y sonreírle tratando de ser agradable, caminar a donde sea es el oficio de los que se enamoran, dicen que lo importante no es a donde ir sino estar juntos, quisiera saber si de verdad servía poner atención hasta a los detalles mas pequeños, como creándote en mi mente, algo parecido a una fotografía y como hablar de cualquier cosa aunque no fuera importante hacia que el tiempo se pasara deprisa, si pudiera tocar la mano de alguien que no tiene nada en común conmigo y mentirnos mutuamente, como generando un equilibrio, como para no dejar que la verdad acabe con nuestras vidas, para atraer los problemas que nos hacen inventarnos nuevamente, si consiguiera sentir el vértigo de cuando ella se acercaba o la sensación de mirar algo rutinario como la lluvia transformándose en increíble, si la comida, el tiempo de espera, los cigarros en las plazas, la platica del café, la indiferencia de siempre, el escepticismo de la vida o lo ruin de las verdades si todo aquello adquiriera aun soplo de autenticidad como reinventado por quien esta contigo. Si cosas como esa pasarán…Pero no pasan.

Mientras el recuerdo de aquel suceso transcurría frente a mis ojos, el silbido del helado aire que entro a la habitación, desapareciendo la neblina que rodeaba los focos en el techo apago la flama para el cigarrillo que estaba por encender, la música que se derramaba por las bocinas de la televisión de abajo era la misma que se escuchaba cuando esperaba en la estación, los mire unos momentos sin que ellos se dieran cuenta, como quien ha perdido algo y trata de acordarse. Fue un beso la forma de despedirse, y creo que todavía no inventan otra, se notaba como hacían el esfuerzo por disimular que la hora de separarse los había alcanzado. Se tomaron de la mano y pronunciaban palabras ininteligibles, secretas. Desde donde yo estaba, se miraba con amplio panorama la repetición del nos vemos mañana te llamo, cuídate, te quiero, y demás cosas como esa. El metro se detuvo y las puertas se deslizaron rápidamente, los cristales frente a el, devolvían la imagen de sus ojos tratando de parar la marcha de los vagones (eso debe ser difícil pero no importa si no se comprende que ya se ha ido) después pude darme cuenta que esa era la clase de gente que no quiero ser espere el próximo metro pero ahora con un pensamiento distinto.
Mañana tal vez he de encontrar alguien que haga que las cosas que no suceden,
Sucedan

2 comentarios sobre “«La Miserable»”

  1. Me ha gustado mucho el relato:

    Formalmente, maravillosos ese enfocar entre tazas a «la miserable», la taza humilde de café, maravillosa vuelta al pasado con ese modo cinematográfico de visualizar a la pareja del tren en el recuerdo, maravilloso ese dejar invadir el presente con los aires del pasado. Perfecto final con moraleja:

    «Mañana tal vez he de encontrar alguien que haga que las cosas que no suceden,
    Sucedan» Frase contundente.

    Claramente esa forma de presentar los hechos, influye en el aire melancólico y nostálgico del relato y nos transmite los sentimientos, el estado interior del narrador. Muy bien conseguido.

    Me he dado cuenta, releyendo tus aportes, que este texto ya lo has publicado anteriormente,pero con cambios. Excelentes cambios.

    El cambio de título aporta más significado al relato, sirve para centrarse en esa taza que simboliza los sentimientos del narrador: «bebía allí el café por que sabia distinto como a tristeza».

    Aportas un párrafo extra al final del relato que también lo enriquece, puesto que haces que la atmósfera del pasado, invada el presente y de fuerza a esa moraleja final, declaración de intenciones: hay que hacer que las cosas que no suceden, sucedan. Positivo y esperanzador mensaje.

    Magnífico relato. Releyendo tus otros textos, se nota una clara evolución positiva en tu forma de narrar. Adelante, compañero, adelante.

    Sigue los consejos de Diesel que he visto en tu anterior texto. Espero volver a leerte.

    😉

  2. Que buen comentario digno de un escritor seguamente alguna vez nacio la necesidad de vaciar lo que sentimos en garabatos llamados letras lo mejos de esto es que todavia existan personajes de aquella dimencion un abrazo Christian

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