La rambla

Fría está la mañana..qué más da.
Me gusta pasear a solas,
la Rambla está desierta, tranquila y serena.

Las palomas campan a sus anchas,
de aquí para allá, volando van.
El florista saca sus plantas y flores,
llenando de colorido el paisaje.
El kiosquero con su prensa y revistas.

Los cafés abren sus puertas,
dispuestos a acoger al viandante
ávido de calor.

Mis pasos me llevan a lo largo del paseo,
hasta el borde de un balcón.
Magnífico, majestuoso, histórico y hermoso.
Quien no ha visitado la ciudad
no sabe de su historia.
de hierro forjado por un maestro artesano,
Una leyenda le rodea.

Tocarlo da suerte…dicen los lugareños,
todo el está impregnado de huellas,
de las gentes ávidas de buena suerte.
Es costumbre en el lugar, salir, pasear y tocar.
Testigo mudo de emociones,
desde el se divisa un maravilloso horizonte.
El Mar en todo su esplendor,
es un regalo para los ojos que a el se asoman.
me recreo con tanta belleza.

A mi espalda, en las montañas,
unas nubes amenazadoras,
se unen hasta formar una gran masa gris
presagio de viento y lluvia,
es hora de recogerme.

6 comentarios sobre “La rambla”

  1. Wersemei, ya sabía que la plataforma marina Casablanca desapareció de la vista desde el balcón, pero me estaba remontando a mis recuerdos de las veces que en el pasado visité Tarragona.
    Besos,

  2. Carlota.
    Primero disculpa por tardar en contestarte, sabes que dispongo de poco tiempo, ya me entiendes.

    La plataforma casablanca hace mucho tiempo que no está en la costa.
    Me alegro de haberte hecho sentir esa sensación de estar delante de ese maravilloso balcón… y si, tiene su leyenda..jejeje.

    Un beso amiga

  3. HAY Barcelona que buenos recuerdos de aquellos fines de semana que marchaba para allá en los autocares de los militares a ver a mi amigo Carlos amigo de cientos de cartas escritas y noches de desvelos, bonito amiga muy bonito, un beso

  4. A lo mejor me equivoco, pero creo que sitúas tu poema en Tarragona capital, al final de la Rambla donde está ese maravilloso mirador al que tantas veces nos hemos asomado mi familia y yo. No sabía, si es que se trata de esa balconada, que hay una leyenda, siempre se aprende algo.

    Y, de frente, la plataforma Casablanca…

    Me has situado en un momento en ese entorno, sólo me falta ver el anfiteatro y la catedral. Gracias y un beso.

  5. Wersemei has sabido describir a la perfección,esa vida cotidiana que nos lleva a la rutina diariamente.He podido adentrarme en tus palabras,mientras leía.
    Muchas gracias por este recibimiento en Vorem.

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