La vida sigue ( I )

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Vivo en una casa muy desordenada y con mucho encanto. La chimenea da calor pero la ceniza y la suciedad que desprende, y que cubre las dos librerías que están a cada lado me agobia bastante. El hecho de que las librerías estén llenas de libros me consuela. Me gusta pensar, de una forma secreta y un tanto rimbombante, que le da un aire intelectual a la casa.

Tengo un gato que se llama Platón. En teoría Platón vive fuera de casa. Pero es un tío listo y se cuela en casa cada vez que nos descuidamos. Creo que en otra vida debió ser persona. Porque a veces me mira con sus ojos llenos de inteligencia y pienso que en cualquier momento me va a hablar.
Nuestra cocina (made in casa) se encuentra en lo que anteriormente fue un solarium y anteriormente el porche trasero de la casa. Y tiene unas cristaleras que están hechas expresamente para sentarse a la mesa con un café en una mano y un libro en la otra mientras fuera cae el diluvio universal.
El desorden es creado, en este orden por mi hijo de dos años y sus padres, que son despistados y desordenados a la vez. Mi bebé (que ya no es tan bebé) tiene madera de decorador. Digo esto porque tiene la mala costumbre de «decorar» la casa con sus juguetes.
Me he hecho una ventana al mundo debajo de una de las ventanas del salón. Hemos colocado mi escritorio, que es el regalo de Reyes que más ilusión me ha hecho en toda mi vida con el ordenador y la bendita conexión a Internet que me permite viajar casi sin dinero, salvando el pago de la cuota, a cualquier parte del Universo.

5 comentarios sobre “La vida sigue ( I )”

  1. Gracias a los dos. Estoy intentando volver a escribir, después de bastante tiempo sin hacerlo. Así que describo lo que tengo a mi alrededor. Es un ejercicio un poco simple, todo sea por recuperar viejas costumbres. Un beso

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