Lorenzo Manzana

– ¡Haz el favor de marcharte para allá, Lorenzo! ¡Y también haz el favor de no ir por ahí diciendo que yo soy tu novia, tu enamorada y tu querida amante, sinvergüenza! ¡Cuando te mires a un espejo hazlo de espaldas para no partirlo en mil pedazos! ¡Eres más feo que una cucaracha con erisipela!

Lorenzo Manzana se quedó parado en medio de la Calle Mayor de Madrid.

-¡Que te he dicho, y te repito una vez más, que hagas el favor de irte para allá, con tus queridos y amados camaradas de la CNT, golfo! ¡Me caes más gordo que el Goliat del Capitán Trueno!
– Pero morena…
– ¡Ni morena ni rubia ni pelirroja ni nada de nada! ¡Vete a hacer puñetas con tus queridos y amados camaradas de la CNT! ¡Todos vosotros, los que os las vais dando de anarquistas por el barrio de Bilbao, tenéis menos de anarquistas que yo de monja teresiana! ¡Aburguesados!¡Que tú y todos tus seguidores de Bilbao sois más burgueses que los de Estrasburgo, Edimburgo y Hamburgo todos juntos!

Lorenzo Manzana pudo recobrar un poco de voz.

– ¿Estás diciendo que no quieres venir con nosotros de excursión?
– ¡Estoy diciendo que hagáis el puñetero favor de olvidarme para siempre porque yo ni me acuerdo de ninguno de vosotros para nada y cuando digo para nada es para nada!
– Pero morena… ¡anímate que nos los vamos a pasar en grande esta Semana Santa en La Manga del Mar Menor!… ¿de verdad no quieres venir con nosotros?
– Eso se lo preguntas a Pepe.
– ¿Pepe? ¿Quién es Pepe?
– El chaval que sale conmigo porque es siempre imparcial, autónomo e independiente y sólo hace lo que yo le pido que haga. ¿Entendido ya de una vez por todas, machista? ¿Para qué vais disfrazados de empleados de taller cuando sólo sois unos simples chupatintas bancarios?
– ¿Sabe Pepe algo de lo nuestro?
– ¿Estás enfermo, Lorenzo Manzana, o el sol te ha derretido los sesos? ¿Cuándo hemos tenido alguna relación tú y yo?
– La imaginación es un poder…
– Pues entonces imagínate la ostia que te puede dar Pepe si vas contando esa mentira por ahí.
– Pero morena… ¡si sólo es una mentira piadosa!…

Llegó Pepe y dio un beso en la boca a su novia.

– ¡Hola, Pepe, le estaba diciendo a tu morena que los dos juntos hacéis una gran pareja!
– ¿Algún problema por ello? Porque resulta, Lorenzo Manzana, que yo no soy San José ni mucho menos soy San Bonifacio como tú vas diciendo. ¿Te has enterado ya de que vas de listo cuando sólo eres un gilipollas? ¿Eres tan malo ligando con chicas como jugando al fútbol? Si ligas con chicas igual de mal que jugando al fútbol es que eres menos ligón que un pulgón intentando relacionarse con una tigresa. ¿Te has enterado bien del todo o tengo que traducírtelo al lenguaje cheli? ¿Vas de chelito por la vida porque tienes un chalet en la costa o quieres ligar con ella hablando mal de mí, espabilado? Si yo jugara al fútbol tan mal como juegas tú me olvidaría para siempre del balompié y me dedicaría a ser solamente El Bombero Torero. ¿Qué te pasa? ¿Tienes tanto fuego en tu mirada que eres capaz de ligar con un ojo cerrado y el otro abierto? La próxima vez que pongas el ojo en alguna morena, rubia o pelirroja, ten mucho cuidado porque, en los tiempos que estamos, las ostias están muy calientes. ¡Recuerda que en Semana Santa abundan las mariquitas! ¿Tienes algo contra «El Boni»?
– Pepe… yo… yo… yo te prometo que contra «El Boni» no tengo nada…
– ¿Entonces por qué vas diciendo por ahí que «El Boni» es tan malo y tran traidor con la clase trabajadora como todos los de Comisiones Obreras? ¿Qué sucede? ¿Los cenetistas sois los más machos o sois los más mariquitas de todos? Despéjame esta duda. Ya sabes que hablo siempre de manera imparcial, autónoma e independiente. ¿Te suena de algo lo de ser imparcial, autónomo e independiente?
– En el fondo somos iguales, Pepe…
– Deja de beber tanto alcohol todos los días y dejarás de decir tantas chorradas. Vosotros y nosotros ni somos iguales en el fondo ni tan siquiera somos iguales en la forma. Tú y los tuyos de Bilbao sois más fachas y reaccionarios que todos los amarillistas verticales juntos. ¿Qué te pasa? ¿Que desde que te han nombrado enlace quieres enlazar con ella?
– Te juro, Pepe, que no he puesto mi ojo sobre tu novia…
– Entonces eso de que has tenido relaciones con ella… ¿lo has soñado o es que has leído tantos cuentos de hadas que te crees El Príncipe Valiente ligando con Doña Leonor en el Castillo de Hamelot con todos Los Caballeros de la Tabla Redonda felicitándote por ello?
– Pepe… yo… yo te juro que ni siquiera pienso en ella…
– A mí tus juramentos me valen menos que los Principios Fundamentales del Movimiento; así que la próxima vez que pongas el ojo sobre una chavala mira bien dónde pones el ojo. ¿Lo has entendido ya o tengo que explicártelo en el lenguaje de Durruti? ¡Vaya mierda de tochos políticos revolucionarios que os metéis dentro del cuerpo! ¿Es por eso por lo que imagináis que el Estado de Derecho está torcido porque vosotros lo estáis derribando día tras día con lo de si yo tiro por aquí y tú tiras por allá la estatua caerá o es por eso por lo que os imagináis que esto es la Acracia? ¡De vuestra Acracia me cachondeo y me río más que de Janeiro! ¿Te ha gustado el chiste o no te ha gustado el chiste? ¿Comprendido, Manzana? ¡Anda ya a que te ondulen la permanente! ¡Vete a darte una vuelta por la manzana ahora que tanto calienta El Lorenzo para ver si te pones los fucientemente moreno antes de ir a La Manga del Mar Menor, porque estás más blanco que el papel que usáis para liar los porros! ¿De verdad te has creído eso de que en el país de los ciegos el tuerto es el rey? ¿De verdad tienes algo contra «El Boni» y por eso le llamas malo?
– De verdad que yo no… Pepe…
– De verdad que yo he oído que sí… Lorenzo… así que te advierto que la próxima vez que hables mal de «El Boni» recuerda que a todos los cerdos les llega el día de su San Martín. ¿Sabes cómo se escribe Martín o te lo tengo que deletrear?
– Me parece que tiene tilde en la i. ¿No es cierto?
– ¿Por qué no se lo preguntas directamente a él y cara a cara? ¡Se ven muy bien los toros desde la barrera, mierda de Lorenzo, pero al menos él tiene la valentía de saltar al ruedo y no como tú y quienes son como tú! ¿Ya sabes de qué va toda esta película de excursiones o te cuento el argumento?
– ¿Nos tomamos unas copas los dos juntos y olvidamos ya el tema?
– ¿Y qué pasa con la morena?
– Nos puede acompañar si tú quieres.
– Roma no paga a traidores como les dijeron a los asesinos de Viriato; así que para contarte el argumento de la película de las excursiones no necesito tomar ninguna copa contigo ni con ninguno de los tuyos. ¿Prefieres que te lo cuente en versión española original y sin subtítulos en ningun otro idioma para hacerlo más entendible?
– Es que tengo prisa, Pepe…
– Es sólo un par de minutos nada más. Escucha cómo te la cuento y de paso escucha cómo te la canto. Había una vez un barquito pequeñito, había una vez un barquito pequeñito, que no sabía que no sabía que no sabía navegar; pasaron un dos tres cuatro cinco y seis semanas, pasaron un dos tres cuatro cinco y seis semanas y aquel barquito, aquel barquito, aquel barquito navegó. ¿Ves qué fácil resulta aprender a cantar canciones de excursionistas en autocar con dirección a La Manga del Mar Menor? ¿Quieres que le pongamos un título a esta película, mierda de Lorenzo?
– No me atrevo… Pepe… no me atrevo…
– ¿Y dónde quedan todas vuestras valentías, camaradas? Yo sí que me atrevo aunque no me las doy de tan valiente como vosotros. La podemos titular, por ejemplo, «La manzana podrida». ¿Qué te parece «La manzana podrida»?
– Demasiado evidente…
– Pues ya que es demasiado evidente… ¿por qué no la titulamos «La manzana verde»?
– También es demasiado evidente…
– De acuerdo. Si también es demasiado evidente… la titulamos «La manzana loca». ¿Qué te parecen las locas, Lorenzo Manzana?
– ¿Te estás refiriendo a Chueca?
– Eso es. Acertaste. Diste en la diana. Parece que lo has entendido. Así que vete para allá y a ver si luego, a la vuelta, me cuentas lo que te ha sucedido. Pero te recomiendo que vigiles mucho tu retaguardia. Los boomerang siempre se vuelven contra quienes los lanzan. Deberías haberlo aprendido antes de meterte a gilipollas.
– ¿Nos vamos ya, Pepe?
– Vámonos ya, chavalilla, no vaya a ser que este menda siga creyéndose que es El Pichichi del Trofeo As cuando, en realidad y diciendo la verdad más absoluta, no tiene fuerzas suficientes como para mover el balón ni a dos centímetros a la redonda; claro que, como tiene la cabeza tan cuadriculada, a lo mejor se cree que un campo de fúbol es el cuadrado de Kubrick o el cubo que usa mi abuela para tirar las mondas de las patatas. Y es que verle de cerca sí que es la monda. ¡Vaya petardo de futbolista! ¡Vaya petardo! No me extraña que se haya quedado tuerto de lo petardo que es. Lo que no llego a comprender, porque de verdad es sorprendente, es que este menda se siga creyendo que todos los demás estamos ciegos.
– ¡Jajaja! ¡Jajaja! ¡Jajaja! Vámonos ya, Pepe.
– Vámonos ya, chavalilla.

La morenita de Pepe nunca dejaba de tener su gracia, porque era una chavala muy sexual. Y exhibía discreta pero directamente su escultural cuerpo porque siempre llevaba ropas que hacían adivinar sus curvas; aquellas curvas que tanto enloquecían a Pepe. Se maquillaba no demasiado porque, de por sí, ya era una belleza natural. Llevaba el pelo largo y muy femenino, todo lo opuesto a las machorras feministas (muchas de ellas hasta lesbianas) que hablaban como viejos carreteros de lo viejas que tenían ya sus almas. La morenita de Pepe no. La morenita de Pepe tenía una voz tan suave, tan dulce, tan seductora y tan atractiva como su propio rostro. No hacía falta decirle dos veces las mismas cosas porque las captaba de inmediato y las aprendía en el mismo momento en que Pepe sólo las estaba pensando. Sus ojos, su piel, su pelo, su gracia; todo eso era el maravilloso y fantástico mundo en donde vivía Pepe.

Lorenzo Manzana nunca lo pudo ni lo supo entender.

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