Miedo a la oscuridad

La muerte le persigue por la sombra. Escapa de ella saltando a la luz. Corre por los pasillos de la casa. Luz. Sombra. Luz. Sombra.

Ella se disfraza de vieja. Y envuelta en trapos negros de vieja, aparece y desaparece. Aparece y desaparece de las habitaciones.

A él le recuerda a un ser mitológico, quizá una Perséfone.

Un día, cansado, para a descansar en el rellano de una escalera apoyándose en la barandilla. La muerte se para ante él y dice:

-¿Por qué corres? Solo quería recordarte que la barandilla en la que te apoyas está rota.

Y justo entonces la barandilla, que ya estaba floja, se parte y él cae al vacío.

www.oceanoentierra.blogspot.com

8 comentarios sobre “Miedo a la oscuridad”

  1. Gracias por la crítica, Alexis. Soy consciente de ese fallo mío, y la verdad es que peco de ello en muchos de los textos que escribo. Pero por desgracia no es por falta de ganas sino de tiempo.
    Ayer lo estuve hablando con alguien. El día que me jubile, o si por la razón que fuese tuviera que dejar de trabajar, perfeccionaría todos los textos que he escrito.
    Un saludo

  2. La moraleja es que no se puede huir del destino. ¿O sí se puede? No tengo ni idea, no creo en la fatalidad, pero eso no quiere decir que no exista…

    Me ha gustado este relato, que es de los que hacen meditar.

    Un beso, Océano.

  3. Yo no creo en el destino, Carlota. En mi opinión lo que nos ocurre depende del camino que nosotros decidamos tomar. Si hoy salgo a mi casa dependiendo de si giro a derecha o a izquierda me ocurrirán diferentes cosas. También dependen otros factores, por supuesto. Pero no creo que el destino sea una de ellas.
    Lo que sí es cierto es que hay cosas que son inevitables, por más que uno quiera escaparse de ellas, como por ejemplo la muerte.
    Un saludo

Deja un comentario