Noche de «tronás» (La Casa de Bernarda Alba/Federico Gracía Lorca)

Esta obra teatral pasar por ser, junto a Yerma y Bodas de Sangre, la más representativa del teatro trágico del escritor y poeta granadino Federico García Lorca. Siguiendo la línea personal de este genial escritor, se centra en el medio del costumbrismo de la honda Andalucía de la década de los años 20 y 30 del siglo pasado. Componente de la llamada Generación del 27, La Casa de Bernarda Alba es una obra genial tanto en la liteeratura andaluza, como en la española e incluso en la universal.

Marcada profundamente por las influencias de los trágicos de la antigüedad griega, La Casa de Bernarda Alba simboliza el hipócrita y horrendo fanatismo religioso de los pueblos de las décadas anteriores a la Guerra Civil Española, cuando el dominio de la Iglesia aplastaba con su falsa moral a la clases bajas y ponía una barrrera infranqueable estre estos y las clases altas de la aristocaracia de los terratenientes. Estamos hablando pues, de la época de los latifundios y aquel trasnochado mundo de los caciques de la Andalucia Profunda. Me vienen a la memoria los cantos hondos de Manuel Gerena y Paco Ibáñez cuando en mi mente suenan las guitarras de los cantos de dolor de los hombres de Andalucía.

La Casa de Bernarda Alba (quizás debido a la homosexualidad de García Lorca quien llegó a ser amante del pintor Salvador Dalí según algunas investigaciones periodísticas) sólo se escenifica con mujeres. Nunca aparece el honmbre sobre el escenario y su presencia sólo es de carácter implícita (a través del rasgueo de guitarra, el cante de las jotas sevillanas y coplas populares y los alborotos populares que se «escuchan» cuando se lee el libro.

El argumento gira, principalmente, en las feroces luchas que se entablan entre la madre (recientemente enviudada de sus segundas nupcias) y las cinco hijas, con la intervención firme y valiente de una sirvienta, las grandes verdades que suelta una anciana loca (la abuela) y el sarcasmo y cotilleo de tres vecinas de la casa.

Bernarda, viuda por segunda vez, tiene ya 60 años de edad. Es siempre una mujer amargada por vivir en un pueblo lleno de campesinos y campesinas porque ella debería haber vivido (según opina) entre la clase alta y noble de la gran ciudad. Siempre áspera y seca, trata de imponer un luto durante 8 años a sus cinco hijas, a las que martiriza continuamente con su odio infernal contra los hombres de las clases bajas. Sus hijas, encerradas en la casa, ven como pasan sus años sin poder encontrar marido salvo la mayor de ella (Angustias) que ya tiene más de 30 años y se ha acordado que se casará con Pepe el Romano, un noble hacendado de la comarca que está completamente arruinado y desea casarse con ella sólo por el dinero, ya que Angustias (al ser la única hija del primer esposo de Bernarda) será la rica heredera de la fortuna de su padre.

Esto, juntos con las ansias de vengazanza contra Bernarda y los terribles celos entre todas ellas (que sienten inflamarse su deseos sexuales ante el fuerte calor de aquel verano andaluz), desata las envidias de las cuatro hermanastras que están conjuradas en hacer la vida imposible a Angustias. Son ellas: Magdalena (30 años de edad) desesperada por el despotismo de su madre desea ser la esposa de un millonario cualquiera; Amalia, de 27 años, es la más tímida y timorata de todas ellas y la que menos habla. La más silenciosa y abnegada que se reprime completamente sus ganas de gritar. Es el personalje más complejo para analizar de la obra y la que más represetna la ambigüedad sexual del autor.

Martirio (de 24 años de edad) es, como su nombre indica, la más martirizada de la obra. Y todo porque la viuda desequilibrada (su madre) ha destruído su amor por Enrique Humanes (un hombre pobre de aquel sencillo pueblo andaluz). Resentida, quiere interponerse entre Angustias y Pepe el Romano.

Por último, la más joven de ellas, Adela (20 años de edad) es, por ello, la más rebelde de todas. La que se enfrenta a su déspota madre y le echa en cara su fanatismo religioso. También desea ser ella la que se case con Pepe el Riomano. Pero sólamenmte por deseo de venganza, odio y celos, ante la cuestión psicosocial de la familia.

También aparecen en el escenario la criada Marcia (de la misma edad que Bernarda con quien ha convivido siempre. Tanto es así que es la que se enfrenta directamente contra la viudad despótica aunque al final siempre le complace en todo. Una vez más aparece la envidia y la simulación histérica en que se sumergen todos los personajes femeninos de la historia, ante el chismorreo y cuchicheo de las vecinas.

María Josefa (la abuelita anciana de la casa) está, para todas ellas, loca…`pero cuando seule salir del cuarto en que la tienen encerrada (dos veces a lo largo de toda la obra) es la que más verdades cuenta y la que rompe por completo el orden-desorden psíquico de la Bernarda.

Tragedia de «negro y blanco»: los dos colores esenciales de toda la trama (salvo la coloreada vestimenta de la abuela que viene a romper el equilibrio-desequilibrio deñl rígido luto ordenado por la enferma viuda). Y esta enfermedad se llama clasicismo social.

Por último, a pesar de que se puede hablar mucho más del tema, vuelvo a observar que los personajes masculinos brillan por su ausencia en el escenario y quedan sólo represantos por los cantos y la algarabía que a veces se escuchan provenientes de las calles. ¿Es esto una significación de la homsexualidad de García Lorca?. Dejemos este punto para otro debate. Lo que importa es que la obra es casi genial, aunque a veces, a personas poco adiestradas en leer libros de teatro le resulte pesada y aburrida. A quienes les gusta leer, sin embaro, se la recomiendo sincerametne. Al igual que Yerma y Bodas de Sangre.

3 comentarios sobre “Noche de «tronás» (La Casa de Bernarda Alba/Federico Gracía Lorca)”

  1. ¿Sabes que leer despierta mucho más la imaginación que cualquier otra cosa?. Las imágenes (cine, teatro, internet, ecétera) pueden valer más que mil palabras pero la lectura de un libro vale más que mil imágenes. Jejeje. Un besote amistoso.

  2. Esta obra es una de las mejores obras teatrales que he leido, y hace unos años tuve el gusto de poner escenificarla (yo era Martirio) Es cierto lo que dices, Federico Garcia Lorca , por influencia de la época quizás, no hace aparecer al personaje protagonista masculino en escena pero si que todo gira en torno a él. Yo leí y realice la obra y bajo mi punto de vista, vivir lo que lees, sentirlo y que luego te aplaudan por ello es algo inexplicable, es la magia que tiene el teatro..

    Un saludo Diesel!

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