Si tu mar interno esta bravío
Yo quiero volverme tu ola
Si la furia te domina
Deja que mi amor te amanse
Si te vuelves fuego de llama intensa
Deja que mi savia te apague
Si tu mar interno esta bravío
Yo quiero volverme tu ola
Si la furia te domina
Deja que mi amor te amanse
Si te vuelves fuego de llama intensa
Deja que mi savia te apague
¡Qué es esto!
¿Qué es?
Infinitos cruzándose con lágrimas…
¡Qué es esto!
¿Qué es?
Una curandera sosegando a un lápiz…
¡Qué es esto!
¿Qué es?
La vida del subconsciente…
Otra cosa no puede ser.
Encontré a un amigo en el infinito. Allá donde las tardes no mueren. Allá donde no hay malos entendidos.
Volando, riendo,llorando…encontré a un amigo.
Su vida le daba voz a mi silencio. Era sinfonía delicada y violonchelo en mis quebrantados días.
Cada nota musical hilaba mis entrañas. Era cordura, locura y sueño. Era un amigo.
Aniquilé mis recuerdos como si no fuesen míos y si del viento y del atardecer de otros.
Contemplé el calvario de la ciudad desde la simple y desinteresada imagen de mi mundo.
Nada iba conmigo, nada robaba a nadie. Ni tan siquiera en el compartir de los días. Así que partí. Cogí mis cosas y marché lejos de aquí hacia una nueva era. Hacia mi auténtico y glorioso yo.
Como cada domingo por la mañana me dispongo a ponerme al día en lo referente a las últimas noticias sobre lo que pasa en el mundo del exterior.
Estoy sentada en mi butaquita leyendo la prensa, en la portada leo algo que me saca de quicio, pienso…¡¡Ya estamos ¡¡…se dicen cosas que se piensan personalmente y sin persar en lo que los demás sientan. Sí ya se que cada cual es libre de dar su opinión, de vivir su vida a su manera ( estaría mal que así no fuera). Pero en ocasiones se habla como si lo que hacen los demás no fuera lo correcto o no estuviera bien. Me voy a explicar para que se entienda.
“De vez en cuando, una paloma se deja caer por el inframundo y se toma un descansito”
Sumérgete en mis ojos, mientras la noche se esconda
y la magia de los sueños te inunden la memoria.
Sostén mi mano, mientras la tengas cerca
y acércala a tu corazón caliente y somnoliento.
Viaja conmigo a través del paraje del tiempo
olvidando las horas y viviendo los minutos.
Surgirá el reflejo de nuestra unión
como el alba que inaugura un nuevo universo.
Este año se celebra el 200 aniversario del nacimiento de Charles Darwin en Shrewsbury (Inglaterra) y el 150 aniversario del nacimiento de la Biología moderna. Darwin es, ante todo, un personaje extraordinario. Podemos admirarle desde que con sólo 22 años de edad se embarcó en un viaje hacia el Canal de Beagle, estrecho de América del Sur que une el Atlántico y el Pacífico.
Este estrecho está situado en la región austral del continente entre Tierra del Fuego por el norte y las islas Gordon, Hoste, Navarino, Picton y Nueva por el sur.
Canta el gallo.
Se levanta el sol
entre olivos y barrancos.
El caminante
bebe agua de una fuente
y, al frente,
hay unos solares blancos.
Ningún tiempo es vacio
sino vana la memoria
que esconde recuerdos
en el fondo del alma.
Allí, donde no solemos mirar.
Como la paloma,
blanca como la nieve,
será comida por un cocodrilo…
Como el azul,
tanto cielo como el mar son,
serán comidos por la oscuridad…
Como el yo,
tú, yo y nadie más como él,
Seremos la comida de la inteligencia artificial.
Te lo diría.
Hoy te vuelvo a escribir porque necesito verte en mi memoria. Las palabras son secretas y abstractas como la nada. Pero hablan de los dos y de aquella noche lluviosa en la que te vi marchar desde un taxi.
Juramos no volver a vernos. No incumplir las normas del destino. Pero nuestros cuerpos se buscaron y nuestras almas yacen ahora dentro de una botella mensajera lanzada al mar.
Así es, hablo de ti.
Un claro interior del porvenir
como puerta de vida y de conciencia
hace que la luz arañe la niebla
y siga hacia delante como sombra de hombre.
Bebe la sed en todos los poemas
del grito profundo por vivir esta existencia
como recuerdo que pasa encendido
en el juego de las lunas dormidas sobre el césped.
Me fui deshaciendo poco a poco hasta que me quedé reducido a una sola idea: libertad.
Me levanto al despuntar el día
ábro mi ventana,
mi mayor anhelo es verte
llenar mis sentidos con tu presencia,
El olor a salitre, tus aguas,
el verde azul de tus reflejos,
el brillo del sol asomándose,
lentamente invade tu serenidad,
pintandote de distintos colores.
No te detengas nunca cuando quieras buscarme en las utopías y si ves fosos de agua, muros de piedra o voces hirientes… no te detengas nunca… nunca… jamás te detengas cuando quieras buscarme porque soy yo el que te está esperando y soy yo el que nada sabe más que compartir el camino libertario de tu utopía bohemia junto a la mía. Nunca te detengas y sigue siempre el camino arraigado de las huellas del “nunca olvido” para ser brillantes compañeros tú y yo…
Te voy pensando en el perfume invisible
de las concordias del lucero y de las piedras
por el camino errante de los besos
que llegan, sin prisas, con amor envuelto en las estrellas.
Palabras encendidas que crecen en su materia firme
con las que explico el mundo de las dichas
y un temblor profundo de la voz humana
en el entretenido juego de tu cuerpo.
Los ojos se abrieron de improviso, como si fueran los de un robot que acababa de ser conectado. Al incorporase leyó en el suelo un gran titular. Tres varones blancos y uno negro, de edades comprendidas entre los 25 y los 40 años, habían asaltado el generoso banco de la Asunción. El resultado era de tres muertos y cinco heridos sin que ninguno de los asaltantes hubiera sido detenido. No quiso poner la radio suponiendo que aquello sería un tema hiper-presente en los noticiarios de la mañana. Necesitaba reducir el mundo a las cuatro paredes de la cocina y al aroma plástico del café soluble. Después bajó a la calle y se dirigió a la parada del tranvía. Todos los rostros eran grises, agrios, y tan solo podía verlos como a varones que oscilaban entre los 10 y los 75 años, altos, delgados, de manos grandes, y como a hembras rubias, morenas, castañas, pelirrojas que oscilaban entre los 6 y los 55 años.
Paráfrasis de vida en un puñado de arena que se va escurriendo por entre los dedos de la mano… es un reloj de arena esta paráfrasis en forma de parábola… y yo aquí, todavía soñándote en medio del desierto en donde el reloj ya me está llamando a que abra los ojos a la realidad. Sin embargo, aunque sea locura, sigo soñándote como paráfrasis de vida enredada en una parábola que no tiene más salida que un único e inapelable final: el puñado de arena terminará por deslizarse definitivamente de entre los dedos. Pero yo seré siempre una utopía buscando otra utopía…
Un año y medio sin pisar esta tierra, que me dió en su día una bienvenida exquisita.
Por cosas del destino me ví privada de acceder a ella.
Vuelvo hoy, veo la belleza de las palabras escritas en ella.
Hace varios días que me paseo por aquí intentando saber como empezar de nuevo,
difícil se me hacía el regreso, más no imposible.
Espero poder leeros a todos, sois muchos y muy buenos.
Un abrazo y gracias por dejarme estar de nuevo entre vosotros.
Un saludo vorémico.
Deja que me acerque a tu sentir
Abre tu corazón amiga mía,
Siente correr mi cariño como un rio
Para aliviar las penas de tu vivir.
Qué pudiera yo hacer, por verte sonreír.
Que no quisiera verte de morir de pena
La luna..…quizás las estrellas al relucir
Alumbren tu camino y calmen tu sufrir
Cierro los ojos para ver crecer
al niño inmemorial que hay en mi conciencia.
Un estremecimiento de pájaros continuos
explicando el pasar de los tiempos.
Hay una radiosa claridad ingenua
que ignora a la muerte y la maldad.
Aún me quedan las horas de la infancia
en este ver el ayer como encendido
aire total ajeno a la tristeza
y un delicioso caminar hacia el mañana.
Besame!…quietud
besame…silencio
besame… estás loca!
si al menos lo intentaras…
si alguna vez dijieras vale…
y provaras del dulce nectar
que tengo para ti…
te olvidarias de todo
lo anterior que pesa en tu espiritu
te quedarías anclado a mi boca
Es la 1:45 y tu recuerdo en medio de la noche no me deja dormir. Deseo con tanta fuerza tocarte, estar contigo… Siempre creí que no se podía querer a alguien sin que entre medias hubiese un contacto físico, pero llegaste tú, que a través de las palabras me engañaste…
Cada noche ansío escuchar tu voz, te escuché reír, llorar, gritar… pero nunca tuve la oportunidad de verte, de comprobar si es esa sonrisa la que realmente quiero, aunque más bien debería decir quería…
Por un lado mi razón me dice que me olvide de ti, pero por el otro están los sentimientos que hacen que a cada sitio a donde voy, cada cosa que hago la asocie contigo, a esa mirada que siempre imaginé, a esa voz que durante tantas noches escuché…
El sol ilumino,
cuando todo termino
me mire al reflejo del agua,
y tambien vi las aves
viajar a un lugar mejor.
Escuche como mi
corazon dio sus ultimos
latidos, y me atemorice
hasta el final.
sucede que
Te extrañe,
hasta el ultimo instante de mi vida,
nunca volvi a ver,
esa mirada que me enamoro.
Volvi algun dia,
pense en buscar, lo que
se que perdimos,
pero me aterro.
Hace tiempo tuve un sueño, en él dialogaban el Amor y el Querer.
El querer le decía al Amor.
— ¿Por qué eres tan eterno?
Y El Amor con gran paciencia respondió.
— Quizás sea por que no poseo nada.
— Eso es imposible, – exclamo el Querer – posees todas las cosas, como yo ¿Acaso no somos el mismo ser?
— ¿Tú crees? Pues dime ¿Qué es lo que tú posees? Respondió el Querer.
— El amante que posee al ser amado, el político que posee el poder, el religioso que posee la fe, yo poseo todo aquello que quiero.
Como una estrella que atrapa la luna,
naufragio del manto estelar,
en el mar del cielo infinito,
solo en una puedo confiar.
Como una estrella que brilla en el firmamento,
diamante de fuego angelical,
comparada con alguna otra,
aquella sigue siendo especial.
Los rayos del sol se filtran como hilillos dorados a través del blanco cristal de la ventana. Sentado ante la computadora mi mente comienza a calibrar la existencia de este nuevo día; este nuevo, y continuo, renacer del pensamiento. El descubrimiento de lo esencial de las cosas y el arte es un instrumento del conocimiento, por eso recurre siemrpe a la inteligencia.
Tengo ante mí una frase escrita, en su día, por Oliver Wendell Holmes, junior. Dice así: “Estirada por una nueva idea, la mente del hombre jamás recobra su tamaño original”. Fantástica frase para razonar sobre la evolución del ser humano mientras voy tomando, lentamente, mi café.