Palabras desde afuera

Es un lindo día ¿sabes? ¡Lastima que no vino Raquel!, pobre Raquelita siempre con sus problemas, el edema en las piernas, la inestabilidad laboral del marido, los nietos, su hija «La Moni», mira que le digo no la llames La Moni Raquelita, suena tan feo! y ella siempre con su risa cristalina y ese ademán con la mano repitiendo – bahhh da lo mismo es mi negrita La Moni con La o sin La – esa hija que esta tan lejos! Allá en «La Norteamérica» buscando un destino mejor que el que le toco en suerte acá nomás, en la tablada, en la casita de techo de chapa con paredes sin revocar, con piso de cemento, con las hornallas siempre encendidas en el invierno, «pa calentarse las manos nena, el invierno es durísimo en la tablada!», Mira si será loca esta Raquel!, como si en la tablada hiciese mas frío que acá en la capital!, que surte tuvimos en dar con ella no?, buscamos tanto te acordas?, si creo que te acordas, en ese tiempo todavía ….

Corte flores del jardín, si, esas que están sobre la mesa, las amarillas, las que tanto te ocupabas en cuidar y yo con mi torpeza a toda prueba arruinaba cada vez que había que podar, que rabieta te agarrabas te acordas? «Pero otra vez!, nunca vas a aprender a manejar esas tijeras?, deja que la próxima vez lo hago yo», y la próxima vez hacías que te olvidabas, querías probar si por fin había aprendido, pero muy dentro tuyo sabias que nunca lo iba a lograr, la jardinería nunca fue una de mis virtudes y mi tiempo libre era tan poco que apenas tenia tiempo de mirar el jardín. Te juro que trataba porque sabia que te gustaba verme allí, arrodillada en el pasto, cuidando tus plantas, te lo juro que trate y sabes una cosa? insistí tanto que por fin aprendí, no lo hago tan bien como vos, pero me defiendo, esta tan lindo el jardín!. Ayer busque entre los libros y encontré los de jardinería, necesito aprender muchas cosas, a veces le consulto a Pedro, pero esta tan viejo el pobre que se va por las ramas cuando hablamos, empezamos con las camelias y terminamos hablando de Andrecito, «el nene» de Pedro te acordas? como la Moni de Raquelita, hablan de ellos como si fueran chiquitos, como si no hubieran crecido, como si el tiempo se hubiera detenido en algún día y una hora en particular, como me paso a mi viste? aquel dia, el dia que me llamaron por teléfono y me avisaron de lo tuyo, el dia en que el silencio se hizo presente en esta casa donde no hace tanto frió como en la Tablada, donde hay otra especie de frío que me congela el alma.
Te acordas cuando volviste?, hacia mucho frío y llovía, parecía que el clima acompañaba tu dolor y mi angustia, cuando logramos acomodarte me senté, te mire y llore, llore por vos, por mí, por los sueños, por el futuro que se rompía en mil pedazos delante de mis ojos húmedos frente a los tuyo claros como nunca y tan lejanos. Tengo miedo sabes?, se que hoy esta acá, muy cerca mío, se que no me escuchas, que probablemente no me ves, pero estas ahí, con tu presencia inerte, con tus ojos perdidos quien sabe en que ultimo sueño, y yo estoy acá, mirándote, esperando una palabra, un gesto, una lagrima, imaginando que de golpe volves a la vida. Sabes? a veces creo escuchar que me llamas, salgo corriendo del lugar de la casa en el que estoy y me acerco, a veces pienso que me lo haces a propósito, que estas jugando conmigo, que cuando me de vuelta para alejarme te vas a reír y me vas a decir que es una broma, pero te cuento un secreto? creo que me estoy volviendo loca, Raquelita dice que es normal, que es la negación, que «no puedo acetar la realida, que le paso lo mismo a la Norma cuando el Juancito tuvo el accidente, pero nena!! ese caso fue pior el Juancito se quedo en el campo santo». Tiene razón Raquelita nunca voy a aceptar esta realidad que me duele y que me ahoga, porque a mí también se me detuvo el reloj sabes?, ese día, el día de lo tuyo.

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