Que se callen

Fue una palabra la que me trajo hasta aquí,
una que sabe de futuro,
de las que no regalan nada.

Una palabra, un gesto, un beso,
un alba y un adiós.
Un mar de dudas sin medida,
un puente al mundo de
la esquina…

Lo llaman dinero…


Una llegada extraña,
un hombre me escondió,
un viaje largo en la medida,
que no se siente cuando pisas.
Se recupera el tiempo,
aquello ya paso,
seré feliz si en esta vida,
encuentro lo que no tenía.

Que se callen,
los que critican mi salida,
los que no saben que vivir,
es algo más que pasar hambre.
Que no hablen, si no saben.
Que se callen,
que vale más perder la vida,
que no entender,
que el corazón,
no sabe de perder partidas.
Que no hablen, si no saben.

Los compromisos son cuando lo son,
pensar que puedes no es tan malo,
si quien lo piensa tiene manos,
yo tengo manos,
hambre, fe
y un corazón,
que no se vende por dinero,
pero se daña por complejo.

Que se callen,
los que critican mi salida,
los que no saben que vivir,
es algo más que pasar hambre.
Que no hablen, si no saben.
Que se callen,
que vale más perder la vida,
que no entender,
que el corazón,
no sabe de perder partidas.
Que no hablen, si no saben.

Lo llaman dinero, dinero, dinero, puto dinero…

«Que se callen» Antonio Orozco (Álbum Cadizfornia)

4 comentarios sobre “Que se callen”

  1. Me alegra que te guste orozco. Es uno de mis cantantes favoritos. Aunque me gustaria compartir otra letra contigo, de alguien que en su momento me caló hondo.

    Casas de carton.

    Qué triste se oye la lluvia en los techos de cartón
    qué triste vive mi gente en las casas de cartón
    Viene bajando el obrero casi arrastrando sus pasos
    por el peso del sufrir,
    mira que mucho ha sufrido, mira que pesa el sufrir
    Arriba deja la mujer preñada
    abajo está la ciudad y se pierde en su maraña
    hoy es lo mismo que ayer, es un mundo sin mañana
    Qué triste se oye la lluvia en los techos de cartón
    qué triste vive mi gente en las casas de cartón
    Niños color de mi tierra, con sus mismas cicatrices
    millonarios de lombrices, y por eso
    qué triste viven los niños en las casas de cartón
    qué alegres viven los perros en casa del explotador
    Usted no lo va a creer pero hay escuelas de perros
    y les dan educación pa’ que no muerdan los diarios
    pero el patrón hace años, muchos años
    que está mordiendo al obrero
    Qué triste se oye la lluvia en los techos de cartón
    qué lejos pasa la esperanza en las casas de cartón

  2. Que se callen, Marianela, los que no entienden de corazones amplios y llenos de huecos para el aire de la vida. Dicen que respiramos por la boca. No es cierto. Respiramos por el suspiro de la vida. Dinero. Puto dinero que cierra la respiración para asfixiarnos. Que se callen los que no entienden y que solo escuchen. Un besote.

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