Reflejos

El espejo sonríe:
dulce estancia en la noche eterna.

El frío recuerda el instante
de ver las nubes, las palomas
el viento y las piedras, retazos
de vida que ocupan su pena.

Y en un instante
en que nada refleja.
Cansado, el espejo sonríe:
dulce estancia en la noche eterna.

3 comentarios sobre “Reflejos”

  1. Bonito poema Ismael. Se puede considerar que el espejo de todo lo que nos hace suspirar es lo que llamamos la eternidad en la noche de las dulces estancias. Haces un pequeño texto lleno de ocupación lírica y mueves la causa invernal en medio de la estancia que se vuelve dulce por los retazos de vida que expones con mesura. Sigue adelante, Ismael… el viento, las nubes y las palomas surgen de tus estrofas con arte sencillo… quizás eso de las piedras sea un contrapunto que has encontrado para darle sentido a la vida que ocupa su pena. Un abrazo, compañero.

  2. Dulce estancia en la noche eterna tambén podría haber sido el título de tu poema porque es en esa sensación en donde reposan tus estrofas primera y útlima o de otra manera dicha la entrada y la salida al sentir del mirarse en el espejo de las nubes y las palomas o del viento y las piedra. Me interesó leer el poema y lo considero bueno.

Deja una respuesta

Reflejos.

Andar a la velocidad de las gotas cayendo en limpios charcos.
Un vestido blanco que medio cubre mi cuerpo y un paisaje puro y húmedo.
Pies descalzos sin mancha alguna caminando sobre tierra fresca.
Un sol medio escondido en una luz medio azul, medio blanca y medio gris.
El frío rozando mis brazos y acariciando mis pies.
Y mis cabellos aun más largos que este volando hacia delante y hacia detrás como brazos de Dioses indicando el camino.

Deja una respuesta