Sin embargo, cuando salí de mis cálculos y la hallé frente a mi, y caí en todos esos ademanes torpes e incontrolados, vislumbré por lo menos que la única salida para escaparme fructuosamente del ridículo era decir lo que dictara la inspiración del momento y nada más,olvidándome de los discursos preparados y las encrucijadas previas.
Es una mierda esto de tener que ver todos los días las mismas jodidas fotos, los mismos muros y la misma taza del water con roña de años. No sé cómo coño he llegado aquí, pero solamente sé que se lo merecía. Era algo necesario por la comunidad, o de lo contrario terminarían engulléndonos como a una ostra.
En algún momento del día, sea donde sea y con quien sea, simepre es sentida esa necesidad de algo que sabes que necesitas, pero no sabes qué es. Todos dormimos, trabajamos, fantasmeamos y un largo bla bla bla que tambien todos conocemos. Lo necesitas, lo requieres, es obligatorio. No está ahi. Entonces, ¿donde diablos está?¿Alguien puede decirme donde demonios está?¿Quieres sacarlo de una vez? Es un camino lleno de penurias y de piedras, hay que andarlo para conseguirlo y hacer lo que esté en las manos. Debes hacerlo porque es muy necesario para tí, Sientes que lo necesitas. De la misma forma que el comer, que el respirar. No, no tanto como respirar, pero sí como comer. Necesitas más, pero no lo tienes. Obligación, por Dios, de tenerlo ahí delante. ¡Quiero más!¡Necesito más!¡No aguanto más! Me canso de buscar y de no encontrar y la bolsa de soluciones se empieza a vaciar. Necesito ayuda, quiero que me tiendan una mano y me levanten del cochino suelo.¡Arráncamelo de una vez!¡Quítame ese dolor que tengo ahí junto del bazo!¡Déjame!¡Deja de putearme y de joderme!¡Vete a dar por el culo a otro sitio!¿No te das cuenta que solamente quiero descansar? Comienza a anochecer en la explanada desierta. No me tienden la mano.¡No me dejes solo, perro!¡Esos cubos me dan miedo y lo que mora en ellos!
Se ha hecho de noche.¡Agárrame tío, y sácame de este puñetero agujero!Sigue Leyendo...
En un momento dado del atardecer invernal uno se asoma a la ventana y nada más que piensa en el qué hacer del día siguiente, o quizás en simplemente volver a hacer el vegetal merodeando por las calles de Madrid. Puede ser aburrido o simplemente una mera forma de pasar el tiempo. ¿A quién le importa? No tiene ninguna importancia si es divertido o no, es una forma como otra cualquiera.
En las calles de Madrid el tiempo pasa muy despacio, y a pesar de encontrarme en una entera libertad sin corbatas ni responsabilidades, parece que todos y cada uno de los edificios simulasen un bonito muro de cristal. Si, no puedes salir. Estás encerrado. ¿Qué putada verdad? No hay salida, esto es como la jaula del hámster que tiene el crío mimado en su casita y decide ponerle los tubitos para correr y tenga un maravilloso circuito, solamente que aquí no hay gratificación por darle la vuelta.
Prefiero meditar tranquilo esperando a mi ocasión mientras me susurran los pichones al oído.Sigue Leyendo...
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