¡Esto es un Acrónimo!

Muchos me pueden preguntar ¿qué es un acrónimo? Lo voy a definir con el ejemplo más importante de mi vida.

Liliana es el nombre de una chavala guapísima que está compuesto de tres sílabas: Li-lia-na. Si queréis saber cuál es el más importante acrónimo de mi vida simplemente hago la operación de tomar la primera sílaba del bello nombre de Liliana (Li) y añadirle la última sílaba del bello nombre de Liliana (na). El resultado es el bello acrónimo de Lina. Con esto demuestro que mi chavalilla (con la que estoy felizmente casado) es Lina (el acrónimo perfecto de Liliana aunque a alguno le moleste y si se molesta peor para él). Liliana es Lina como Lina es Liliana. Sigue Leyendo...

Tardes de domingo

Las tardes de domingo son unos infinitos puntos suspensivos por los que se descuelga la semana conclusa y se engarza la contigua. Contenemos el aliento preguntándonos si seremos capaces de sumergirnos en ella y si disfrutamos de suficiente capacidad pulmonar para desafiar, una semana más, a la rutina.
Son tardes holgazanas y ronroneadoras, un preámbulo a días de madrugones, carreras, citas y tediosas jornadas laborales, aunque con los tiempos que corren, afortunados aquellos que encaran la nueva semana con alegría por tener un lugar de trabajo donde acudir los lunes.
Las tardes de domingo se componen de pequeños retales que confeccionamos a nuestro antojo y adornamos con todo aquello que hemos vivido, disfrutado y también sufrido a lo largo de la semana que exhala su último suspiro para no volver.
Pero no desesperéis, el viernes se avista inquieto por retornar, para poner nuestra vida patas arriba, de nuevo. Sigue Leyendo...

Mundo de sueños.

Si os cuento un secreto por favor no os riais de mi. Si os digo que tras la puerta de la conciencia existen mundos en donde todo es posible…por favor, no os riais de mi. Os contaré que la otra noche, mientras mi cuerpo descansaba en las horas serenas de la noche, la luna quiso apiadarse de mi y asustar a las sombras de mis miedos con la mejor de sus bondades.

Soñé con un una montaña alta, muy alta desde la cual todo parecía esconderse bajo un manto de nubes. Pero allá arriba, allá donde quisiera yo volver, sé que puedo volver, voces de niños cantando, riendo y burlando al diablo tímido y achicado marcaban un nuevo rumbo a mi corazón. Acepté aquel bello lugar como mi hogar, sentí que más nada necesitaba, sentí la perfección de la inocencia en todo su ser, la simplicidad y el amor ocultos tras unas cálidas e infantiles sonrisas. Comprendí que aquellas angelicales almas eran la respuesta a muchas de mis preguntas. Sigue Leyendo...