Agradecimiento de un escarabajo

– A ver si me aclaro,
te has despertado una buena mañana
y has intentado recordar…
…que de unos meses para acá…
no recuerdas más que la frase

“las cosas están cambiando muy rápido…”


Lo demás no lo recuerdas ¿no?
y que de la noche a la mañana
PUM
todo está cambiado,
pero a lo grande:
la voz de tu hermano sale de la boca de un amigo,
los árboles son rojos,
los enfermeros son los que trabajaban en la policía,
vestidos de enfermeros,
¡Tu color de pelo es azul!
(porque dices que muchos pelos son azules),
el móvil sirve para sacar al perro,
escuchas cosas del tipo
“tío, si tú nunca has estado en París”
o
“antes eras diferente”

Y dices que tus amigos tienen las caras como deformadas…

O sea que, por eso dices que TIENES QUE COMPORTARTE como si no notaras un cambio en la voz de tu amigo ocultando tu asombro, como si las naranjas, las peras, los melocotones… fueran rojos de siempre. Dices que no te puedes fiar de los enfermeros y no quieres que lo noten, que no sabes cómo cambiarte el pelo sin que los demás se extrañen, que debes callarte cuando hablen de París (no vaya a ser que se den cuenta de que sí que has estado allí), como si tú, antes, hubieras sido realmente diferente, aunque no notes las diferencias y que no sabes confiar en nadie porque ya no sabes quién es quién. Dices que estás buscando una y otra vez “el minúsculo cable que se te pudo cruzar quizás a ti”. Y ahora te sientes como el escarabajo de Kafka. Que sientes que te las tienes que apañar como puedas, vamos, porque nadie te va a creer eso ¿No?.
Pues que sepas que quiero decirte esto:
– no te sientas solo en ese infierno, hombre, estamos todos para ayudarte a adaptarte a la realidad, sólo siéntete un poquito raro, si quieres, más que nada por el qué dirán o simplemente porque de unos meses para acá no paramos de preguntarte “¿Qué tal te encuentras hoy?”

– Gracias por intentar comprenderme hoy tú.

– De nada, hombre, para eso estamos todos. Para intentarlo.

Un comentario sobre “Agradecimiento de un escarabajo”

  1. ¿Quién no ha estado alguna vez en París?. ¿Quién teniendo vida no ha visto melocotoens rojos o se ha pintaod el pelo de azul?. ¿Quién no ha sido alguna vez en su vida un poco kafkiano?. El que esté libre de ese pecado que tire la primera pedrada al espejo de su conducta.

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