Andrés (o cómo saber lo que es la amistad)

Símbolo de la compañía
que de noche y de día
siempre se hizo presente
para plasmar la amistad.

Con un corazón tan caliente
y el gesto de hombre valiente
siempre llevas la armonía
contenida en tu bondad.

Amigo sobresaliente…
!nunca tu voz fue la ausente
cuando llegó la verdad!.

En los momentos de gloria
compartiste la victoria
de mis sueños florecidos
y supiste, sin embargo,
en algún momento amargo
permanecer junto a mí…
por eso te pido a ti
que mis versos han crecido
desde el día, atardecido,
en que yo te conocí.

Amigo de risa y juego
y amigo de soledad…
amigo siempre presente
que vives en la ciudad
permanentemente abierta
de mi humilde corazón.

Te digo que no hay razón
ni jamás habrá un motivo
para que quede en olvido
tu sonrisa y tu canción.

Amigo noble y sincero
sabrás siempre,
compañero,
que te estoy agradecido…
pues nunca fue el dinero
ni tampoco,
compañero,
el interés conocido
lo que buscaste de mí.

Y que los mismos motivos
fueron siempre lo latidos
de mi amistad hacia ti.

Hombre de cuerpo entero.
Hombre leal y sincero
que jamás abandonó,
ni en tristeza ni alegría,
ni en la prosa o en poesía,
al hombre que conoció.

Andrés, amigo primero,
cuando me llegue la muerte…
si es que estás tú en mi entierro..,
si es que yo tengo la suerte
de que estés cuerpo presente
en mi momento postrero…
dame tu beso en la frente
y luego, mirando al cielo,
!explícales a la gente
quién fue tu amigo sincero!.

Mas si tan lejos me muero
que no pueda tenerte al lado
piensa algún verso callado.
y guárdate mi recuerdo
en ti corazón honrado.

(A veces no sé si merece la pena ser tan honesto al escribir…).

Un comentario sobre “Andrés (o cómo saber lo que es la amistad)”

Deja un comentario