Crepúsculo.

Los obispos avisan a los obispos. Perece una paradoja pero habéis leído bien: los obispos avisan a los obispos. Ha llegado la hora de saber la verdad. Por eso los obispos avisan a los obispos en este carrusel de vida en que se han convertido las leyes proabortistas. Obispos, politicastros, abogados de oficio sin oficio, médicos de ínfima categoría… todos están metidos «hasta el cuello» en este cenagal. Obispos, politicastros, abogados de oficio sin oficio, médicos de ínfima categoría y mujeres desnudas que permiten, entre todos, el más cruel de los crímenes: el aborto.

Leo mientras enciendo mi Nobel. Las mujeres desnudas siguen dejando que los obispos, los politicastros, los abogados sin oficio y los médicos de ínfima categoria (todo un mundo de machistas inmundos) cometan en sus carnes el más carnicero de los genocidios diario: el aborto.

Crepúsculo. La tarde se ha convertido en un crepúsculo…

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