El jardín de Mario

Tumbada de llanto
-misticismo estúpido
y rabia de verano-
estás más cerda, más repleta aún que de costumbre.
Tu estorbo azul y tu toalla secreta
enhebrada en mierda y silencio de niñata traviesa
que escuchando en la radio
canciones con mucha nostalgia
mientras se mete el dedo -mojada mojadísima-
del blanco y negro
de la tele de mamá
y el helado de fresa

sobre un mediterraneo la foto de papá de cuando la comunión
–mientras te introduces el tanga, mientras te introduces el dedo-
cambias de canal inacabada, insatisfecha.
Azul temblado como la mirada,
esa sí esa que se te derrite
hasta el otro ojo de tu estómago, tu otro estómago.
Grita fuerte que yo te escuche, qué te gusta que te introduzca
billetes en la raja de tu culo, te enfadas y te gusta a la vez, y eso me
excita.
Eres tan puta que no me importaría abofetearte nena lo juro.
Si acaso es eso lo que me ansías desde que te conozco,
pídelo perra
tan pura y guarramente amorosa como sólo tú sabes hacerlo.

http://sangriafrancesa.blogspot.com/

Deja una respuesta