Fortaleza/¿debilidad?

Hay personas (todos conocemos a alguna) etiquetadas como fuertes, tanto física como psíquicamente que, o bien han venido al mundo ya con esta condición, o bien la han adquirido al tener que enfrentarse a situaciones desagradables. Cuando a alguien se le cataloga como fuerte ya no le queda, habitualmente, más remedio que comportarse de acuerdo con el guión que le han marcado. Y también de acuerdo con la costumbre que han adquirido tanto de tirar para adelante a toda costa y sin fijarse tanto en sus heridas, ya sean superficiales ya hondas, como en la resolución de problemas que bien pueden pertenecer a otros. Es una especie de lacra el ser etiquetado como fuerte cuando a veces esa fortaleza puede ser sólo aparente y puede provenir únicamente de una falta de egocentrismo.

Por el contrario, hay personas (y aquí también creo que todos conocemos a alguna) que exhiben ante el mundo, y sobre todo ante sus íntimos, una tremenda desprotección, una queja recurrente sobre las miserias que les ha tocado vivir (que nunca suelen ser mayores que las de aquellos que les escuchan), un desánimo que desaparece bastante rápidamente en cuanto hay algún plan que les satisface. No vale de nada querer hacerles ver que aquellos actos suyos, aquellas decisiones del pasado de los que se lamentan y se duelen estaban probablemente justificados en su día, y que más vale asumirlos y no estar continuamente rumiándolos. No querrán nunca escuchar esos razonamientos, no les interesa, como no les interesa reconocer que quizá la persona que tienen como confidente, ya sea habitual o provisional, pueda tener problemas más graves que los suyos.

Una vez expuestas estas reflexiones, sólo me queda añadir que los “fuertes”, que tienen a toda costa que seguir siéndolo, pueden acabar debilitándose por estar en primera línea de batalla, mientras que los “débiles” viven tan ricamente sus momentos de ocio, sin olvidarse por supuesto de quejarse amargamente en cuanto tienen ocasión y auditorio. Pero, como los dogmas no me interesan, me interesaría conocer vuestras opiniones o matices en contra.

5 comentarios sobre “Fortaleza/¿debilidad?”

  1. Sí, hay personas muy bravas, con una gran fortaleza, que se crecen ante la adversidad, y otras, que se muestran más débiles y la vida parece que se los come a cada paso.

    A la persona brava, hay que enseñarle a veces que se puede permitir un momento de debilidad, un momento de tristeza, un momento de no puedo más, y que descanse en tu hombro.

    Al débil, la valentía de no tener miedo a la vida, de tirar para adelante, de ver las cosas buenas de la vida y darle un palmetazo para que «se tire a la piscina».

    Porque no es bueno estar siempre «en primera linea» ni tampoco escondido «en la trinchera» todo el rato. Pero de eso, a veces, la persona, no se da cuenta, y para eso están los amigos, para darle en toquecito de atención y que rectifique.

  2. Gracias, Only, hacía mucho que no te leíamos.
    No lo veo nada fácil, la verdad, ni por parte de unos ni por la de otros. Conozco algunos casos, por eso me he decidido a escribir sobre este tema, y te garantizo que en ellos es imposible el cambio. Yo, al menos, ya he tirado la toalla.
    Un saludo.

  3. Sí hay personas que son más fuertes ante los avatares de la vida,afrontan los problemas y siempre intentan buscar soluciones, más prácticas o no pero evitan quedarse estancados. También hay personas más débiles, más lentas en reaccionar, les da miedo cambiar su vida, es más cómodo seguir como están que buscar salidas, decisiones, soluciones aunque algunas sean muy difíciles de tomar porque afectan a terceras personas. ¿quejarnos? siempre, unos y otros nos quejamos de una manera o de otra, de cara a la galería o de manera más íntima, nos sentimos mal. A mí la vida me ha enseñado que todas, todas las personas que estamos en este pequeño mundo necesitamos del amor de los demás. Todos buscamos el amor de nuestra familia, pareja, amigos y a su vez nosotros intentamos darlo. No siempre es así, ahí vienen los problemas. Creo que muchos de los delincuentes, personas que sufren por mil y una causas, su verdadero problema es la falta de amor, muchos no han recibido amor ni lo han dado jamás. ¡qué triste! En nuestra mano está luchar por un mundo más tierno, más amable y con más amor hacia nuestros semejantes.

  4. Me ha parecido estupendo lo que dices. Ahora que quisiera puntualizar que no se trata de analizar a los delincuentes, ni de que a todos nos haga falta que nos quieran. Estoy hablando en mi texto de personas absolutamente normales, con una vida absolutamente normal (si es que eso existe hoy día) y de su actitud ante la vida. ¿Quién puede decir que no ha sufrido en algún momento algún tipo de injusticia, incluso maltrato físico o psíquico por parte de padres, cuidadores, educadores, amigos, etc.? A la forma de reaccionar de esas personas absolutamente corrientes es a lo que me refería, a su actitud ante la vida, que me parece digna de, al menos, reparar en ella.

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