Katy.

16 de julio de 2011. Son las siete de la mañana y me despierta una sensación de aventura. Cada día es una aventura saber que vamos a vivir. Salgo fuera de Mi Refugio. Los primeros rayos de sol alumbran las tierras y en el fondo la luna, pálida y evanescente, se va diluyendo poco a poco. Me saludan los perros del vecindario dando ladridos y, como música de fondo, se escuchan los kikirikís de los gallos y el cricrí de algún que otro grillo que se ha olvidado de dormir. Mientras voy bajando observo a los gorriones, compañeros de tantos caminos ya vividos, cómo vuelan cruzando la carretera. Un conejo, agazapado tras unas matas, salta rápido en busca de su madriguera.

Las ovejas balan porque es su despertar. El perro ovejero me saluda y yo sigo caminando… caminando… caminando hacia los rescoldos. Cruzo el arenal y el polvo del suelo llena de pigmentación blanca mis zapatillas de tenis. Todo es cuestión de cruzar al otro lado de la autopista. Allí, en los Rescoldos de Carrascoy ya está funcionando la vida mientras el sol ha aparecido, majestuoso como siempre, impetuoso en su afán por conquistar a la luna que, trémula, ha desaparecido en medio de la luz. Hay luz en la cafetería. La luz de poder charlar breves cosas pero de contenido proverbial con algún amigo de barra. El café con leche me invita a recordar…

Hoy van a venir a comer a Mi Refugio, Juan y Katy. He conocido a bastantes mujeres llamadas Katy en mi vida… pero mejor guardo silencio mientras hablan otros: «Tú tienes un alma, un corazón, tú tienes el sentimiento de que tu música es vida. La vida que vivimos en el pasado, la vida que estamos viviendo y la vida que viviré mañana» (B. B. King). Escucho voces a mi alrededor. Quizás eso sea la vida que tanto asusta a muchos y que tan felices nos hace a quienes tenemos algo que contar.

«Los que sueñan de día son conscientes de nuchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche» (Edgar Allan Poe). Es por eso por lo que me encanta soñar con los ojos abiertos, viendo, sintiendo, tocando lo que sueño con las yemas de mis dedos. Es por eso por lo que acaricio el vaso de mi café con leche ya que prefiero no usar ningún asidero para dar completa libertad a mis manos y por eso por lo que mis sueños se hacen cada vez más grandes.

«Valor es lo que se necesita para levantarse y hablar; pero también es lo que se requiere para sentarse y escuchar». Hablo y escucho. Al escuchar también se habla con el pensamiento. Hay momentos en nuestras vidas que levantarse supone ser y estar en medio de las palabras. Hablamos de cosas que no son tan triviales como en un principio parece; porque la síntesis de lo hablado y de lo escuchado conforma y confirma un hecho llamado comunicación que te enlaza con el pasado, con el presente y con el futuro.

«Cualquiera que despierto se comportase como lo hiciera en sueños sería tomado por loco» (Sigmund Freud). ¿Y qué saben, en verdad, los célebres psiquiatras de la Historia sobre dónde está la verdad de la cordura y la mentira de los locos?. si analizo el día de hoy descubro que vivir es el sueño más enloquecedor que existe: el que te hace escribir lúcido y lucido, como bien dice mi amigo Fausto.

«El hecho de que haya una vida y ésta sea tan corta hace que las cosas multipliquen su valor» (Kafka). De lo kafkiano mejor escribo en otro momento; ahora sólo me interesa ver como se levanta una polvareda que asusta a los gorriones. «Cuando hay tormenta los pajarillos se esconden, pero las águila vuelan más alto». Y más alto me elevo con mis pensamientos: hoy vienen a comer a Mi Refugio Juan y Katy. A lo largo de mi vida he conocido a varias mujeres llamadas Katy… pero prefiero guardar silencio y, mientras sueño con «Lina» de los Ángeles, siempre hay un pequeño rincón en mi alma para recordar a otra modelo de mujer pero no para cambiarla sino para amar más a la mía. Quizás sea que mi corazón de español y ecuatoriano también recuerde a Chile. Mejor guardo silencio… y que sólo hablen mis recuerdos mientras más cerca estoy de mi modelo «Lina» de los Ángeles así, solamente en singular. Para ver la Luna de nuevo sólo me queda esperar a que anochezca y, mientras tanto, sigo viviendo este Gran Sueño junto a Ella.

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