Kikiriki

Doña Lucia estaba en el porche de su casa, contemplando el campo y el atardecer. Era invierno…. y miraba a su alrededor la extensión del campo, todo estaba en silencio….
Poco después aparece su hijo Andrés…. y en ese momento la madre, con la mirada en el horizonte: “Hijo mío, esta alteración del clima, no es normal”.
El Joven como siempre, desoyéndola volvió a entrar a la vivienda…

Ya era más de media noche, el chico y su madre llevaban horas durmiendo, pero…. Andrés estaba intranquilo en la cama, no podía dormir, algo había afuera….
Más o menos serian las 3’30 h. Finalmente el chico salió de la cama. Con cuidado se acercó al gallinero… Y efectivamente otra vez, volvió a pasar, se había repetido el fenómeno.

Por la mañana, hacia las 10h más o menos, regresó al gallinero y las gallinas aun estaban durmiendo…. Con cara de preocupación, subió a la vieja furgoneta y marchó por el camino a ver a Ramón, su hermano mayor, que vivía en otra casa, a unos kilómetros.

Ambos se saludaron. “Tengo un problema con las gallinas” dijo Andrés.
Ramón estaba comprobando algo en la sierra mecánica: “¿Qué te ocurre?”.
“Esta noche pasada algo me desvelaba, y salí afuera. Al acercarme al gallinero, observé que las gallinas estaban otra vez por el monte a sus anchas, como si fuese a pleno día. Estoy preocupado, por este comportamiento tan extraño.”
Ramón dejó lo que estaba haciendo. Y preguntó: “¿Qué crees que puede ser?”
Andrés cabizbajo…:”Madre dice que la alteración del clima…..” Y calló, Andrés no dijo nada más.
Su hermano respondió: “¿Cómo puedo ayudarte?”.
“Muy fácil, Ramón”. “Necesito que me regales dos zorros, para que me vigilen el gallinero, y evitar que las gallinas salgan por el campo a sus anchas, durante la noche. Y así podré dormir tranquilo.”
Ramón con una sonrisa de alivio dijo: “Eso esta hecho” Y ambos se fueron a desayunar.

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