Los gorriones y la vida humana (completo)

Recojo un texto de Internet: «El gorrión, un ave común y de colores opacos que hace nido en varias áreas domésticas de los Estados Unidos, tiene mucha mitología y simbolismo asociado. Ellos encuentran un lugar en la iconografía religiosa y en el folclore, representando cualquier cosa desde la vida a la muerte y de la muerte al renacimiento. La poderosa presencia del gorrión como símbolo cultural ha estado con nosotros durante cientos de años. Las referencias a los gorriones son numerosas en la Biblia, lo que causa que los Cristianos encuentren un significado particular en el sentido simbólico del ave. El gorrión representa el reconocimiento de los menores aspectos que parecen insignificantes de la vida con Dios. Algunos Cristianos, generalmente los Católicos, se adornan con imágenes de gorriones para significar su importancia para Dios. Adicionalmente, al principio de la Cristiandad, los Cristianos usarían bocetos simples o marcas de gorriones para significar lugares de encuentro secreto en los lugares que los Cristianos eran perseguidos. Luego de un viaje, los marineros a veces se tatuarían gorriones en su cuerpo, para simbolizar el logro de completar un viaje largo. Estos tatuajes no sólo eran imágenes de gorriones, eran gorriones náuticos especiales que podrían tener direcciones cardinales. Los gorriones, que también simbolizan la adquisición del amor, tienen un sentido para los marineros de que han encontrado algo que han estado buscando. Para los marineros, este ave simboliza completar un viaje largo y haber encontrado por fin un destino. Los gorriones tienen una gran presencia en la literatura. Un ejemplo muy conocido es el poema “The Blossom” en la canción de William Blake “Songs of Innocence” que presenta a un gorrión. En el poema, él usa al gorrión como metáfora para la pasión, sacrificio y hazañas sexuales. Blake ata los enlaces tradicionales y espirituales entre los gorriones y la Cristiandad con el acto apasionado de las relaciones sexuales, haciendo al gorrión un símbolo de acción rápida. El poema de Blake ha despreciado varias otras referencias a los gorriones y “The Blossom” en la poesía más nueva. En varios cuentos populares, baladas y poemas, el gorrión y otras aves han sido prestados como un símbolo de viaje o búsqueda del alma. Por ejemplo, un antiguo cuento popular de Japón describe un gorrión como símbolo de acción moral, en el que un hombre y mujer se disputan el cuidado del mismo como mascota. El cuento intenta ejemplificar el modo en que el gorrión debería ser respetado y considerado como una criatura poderosa, aunque pueda parecer minúscula para los humanos. La asociación de los gorriones con la acción moral la posiciona como un ave especial para los humanos».

En cuanto a mi poema titulado «Gorriones con quien hablar» todas esas simbologías ya citadas se centran para formar y conformar un conjunto global en la representación simbólica de la vida humana. Compañeros del camino, son los gorriones algo mucho más que una simple metáfora. Quizás la verdadera búsqueda de los seres humanos (hombres y mujeres por igual) es ser una persona individual pero dentro de la contextualización general de la sociedad en la que se vive. Los antisociales no pueden entender este paradigma: «si eres gorrión eres compañía».

Desde la época de las primeras civilizaciones humanas e incluso antes (cuando los humanos eran seres trashumantes) los gorriones han sido fieles compañeros. Esto no es una afirmación gratuita. Vuelvo a consultar Internet: «Adviértase que, en la Antigüedad griega y romana, gorriones, golondrinas, calandrias, ruiseñores, mirlos y palomas (y todos los pájaros que anuncian o alegran la primavera a los humanos cuya convivencia comparten en calles, plazas, jardines y huertos), por ser suaves, delicados, juguetones, cantarines, saltarines y desinhibidamente amorosos, estaban consagrados a Venus-Afrodita, la diosa del amor, y eran su comitiva y los tiros de su carroza. Los amantes delicados y cultos, entonces, se los regalaban a sus amadas como prendas de amor. Cayo Valerio Tulio fue un genial poeta lírico del siglo I antes de Jesucristo. Nacido en Verona, la ciudad de Romeo y Julieta, vivió en la villa de Sirmione, junto al lago Garda y murió, muy joven, con apenas 30 años de edad. Pero le dio tiempo a escribir cosas como esta: «¡Oh tú, mi gorrión! que haces las delicias de mi amada; contigo ella acostumbra a juguetear teniéndote en su regazo: a ti, incitándote a una amorosa pelea, te suele ofrecer la punta de su dedo, provando tus enrabietados, pero cariñosos, picotazos; y lo hace, sobre todo, cuando a esa magnífica mujer que es mi esposa le place entregarse contigo a ese, no sé por qué, dulce pasatiempo y suave alivio para sus pesares. ¡Contigo, así, calma, además según me sospecho, una acuciante necesidad amorosa! ¡Ojalá que a mí, jugando así, aliviarme pudieras los sombríos temores y las molestas preocupaciones de mi alma!»

Parque del Retiro de la ciudad de Madrid. ¡Qué hermoso y bello instante dar de comer a los gorriones quienes, subiendo a tus manos, te alegran el alma mientras los brujos y las brujas quedan derrotados por el simple hecho de sentir su amorosa compañía! No entiendo ni podré jamás entender a esos salvajes que matan a los gorriones como si fuera un gran acto de heroísmo y de hombría. Gorriones con quien hablar. Esa es la base fundamental de las Ciencias de la Información. Lo demás, simple hojarasca para ocultar la ignorancia de algunos que no saben ni qué significa la palabra «comunicación» ni mucho menos la frase «comunicar es hacer sentir nuestro espíritu de gorrión caminante». Los que no lo entienden deberían volver a repetir la carrera para saber dónde está el camino.

Y es que sólo nos conocemos cuando nos sentimos.

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