Me pillaste que me iba.

Me pillaste que me iba.
Ya recogí mis cosas, cerré las maletas, revisé los cajones por si me dejaba algo y a tan a sólo un instante de agarrar las llaves…

Me pillaste que me iba.

El silencio hondo se apodera de mi vientre, el corazón media y la mente escucha.

Me pillaste que me iba…

Y la ventana, vence al aire que golpea, se enrabieta, lucha , mas el cristal es fuerte, la madera vieja y …

Me pillaste que me iba.

Mis ojos expresan vida, la aceptación de lo que fue, mis ojos buscan tras el misterio de lo incierto, de lo que aun no vieron, de lo que aun no sé si verás.

Me pillaste que me iba.

Muevo el cuello, alzo los hombros, hago una respiración profunda y sonrio al ver que mis manos se mantienen seguras sobre las rodillas ; porque todo salió según lo previsto, la hora de mi partir, las ropas que llevo puestas, lo que llevaria y lo que no, esta última llamada tuya y un…

Me pillaste que me iba.

Quizás vuelva y te busque, o tu me busques a mi o quizás me sorprenda de nuevo sobre tu piel, acariciándote, conquistándote, regalándote un tiempo que jamás volverá, pero si el recuerdo que aflorará en mi por siempre. Ahora, los dias buscan su guión, nuevos actores, nuevas escenas, ahora…

Me pillaste que me iba.

13 comentarios sobre “Me pillaste que me iba.”

  1. Haces un recorrido precioso en tu narrativa continuada: «recogí mis cosas»… siempre recogemos nuestras cosas cuando decidimos salir a la superficie de nuestra periferia interna… «el silencio hondo»… ¿cómo no sentir el silencio hondo cuando somos el escondido eco de nuestros dolores… «el aire que golpea»… ser fuertes siempre tenemos que ser más fuertes que el aire convertido en viento o huracán de las pasiones… «mis ojos expresan vida»… porque siempre hay vida cuando queremos que la Luz de Dios entre en nuestra forma de ver las circunstancias… «sonrío al ver mis manos»… esa siempre eterna sonrisa de quienes vamos con el sueño en las miradas que miran las manos que acarician… como dices y expresas con rotunda emoción: «Quizás vuelva y te busque, o tú me busques a mi o quizás me sorprenda de nuevo sobre tu piel, acariciándote, conquistándote, regalándote un tiempo que jamás volverá, pero sí el recuerdo que aflorará en mi por siempre. Ahora, los días buscan su guión, nuevos actores, nuevas escenas, ahora…». Ahora ya somos, compañera, ahora ya somos.

  2. Diésel! Leí tus opiniones estos días atrás, pero quise poder contestar con calma. Como siempre… Mil gracias, de verdad.

    Ha sido un placer ver que de alguna manera mi texto consiguió transmitirte emociones o sentimientos a veces tan difíciles de plasmar.

    ¿Que decirte? Que si, que diste en el clavo. Gracias de nuevo.

    Un abrazo.

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