Noches de bohemia con luna menguante (Teatro) -1-

Escena Primera.

Personajes.- Don Pío, Señor Baroja, «La Inclán», Capitán Tartaja.

Escenario.- Noche cerrada. Taberna «Méntrida» en el viejo Madrid. En las paredes hay muchas fotografías de toreros y asuntos relacionados con la tauromaquia. Se encuentran, sentados ante una mesa y hablando en voz muy baja, Don Pío y el Señor Baroja que tienen ante ellos dos vasos llenos de vino y una botella de Rioja. En la mesa cercana se encuentra, sentada en su silla, «La Inclán», con la vista perdida y ausente mientras observa su copa de anís y luce un elegantísimo y escotado vestido de fiesta completamente rojo. Al fondo de la escena, y colgada del techo, hay una luna menguante.

Don Pío (acercando su cabeza a la del Señor Baroja para que no le oiga «La Inclán».- ¿Se ha fijado usted en esa lagarta? Debe de tener más historias que todos los reyes godos juntos.
Señor Baroja.- No piense usted mal, Don Pío…
Don Pío.- Piense mal y acertará.
Señor Baroja.- No me diga que a usted no le gustaría ser una de esas historias…
Don Pío (separando la cabeza y volviendo a la posición normal).- Usted está muy equivocado conmigo, Señor Baroja. Yo soy de los casados que nunca son infieles con sus señoras damas.
Señor Baroja.- Pues se fija usted mucho en todas como para ser cierto, Don Pío.
Don Pío (volviendo a acercar su cabeza con la del Señor Baroja).- ¿De dónde sacará tanto para vestir con tanto lujo?
Señor Baroja.- Tendrá algún buen oficio, digo yo.
Don Pío.- Lo dos sabemos muy bien el oficio que tiene.
Señor Baroja.- Pues dicen que tiene una hija que va para ministra.
Don Pío.- Algún amante tendrá muy bien situado en el gobierno.
Señor Baroija.- Es muy joven. Demasiado joven para tener una hija ya casi ministra.
Don Pío.- Los jóvenes, hoy en día, van muy deprisa.
Señor Baroja.- Los jóvenes de hoy en día ya no se suicidan por culpa del romanticisimo, Don Pío.
Don Pío.- Ni pío a mi señora esposa. ¿Me ha entendido bien, Señor Baroja?
Señor Baroja.- Ve usted demasiadas telenovelas.
Don Pío.- Pero no lo olvide jamás.
Señor Baroja.- No me tome usted por un chivato. Yo soy una tumba.
Don Pío.- Bastante desmejorado sí que le veo a usted.
Señor Baroja.- ¿Tan pronto quiere usted enviarme al infierno?
Don Pío.- Despacio. Hable usted más bajo y más despacio. ¿No le gustaría ir al infierno con esa?

(Don Pío vuelve a separar la cabeza mientras el Señor Baroja se pone nervioso y derrama un poco de vino al beber de su vaso)

Señor Baroja.- Me parece que nos ha oído…
«La Inclán» (fumando un cigarrillo).- ¡Siempre hay energúmenos en este mundo!
Señor Baroja.- ¡Vágame Dios! ¡No estamos hablando mal de usted, señorita!
«La Inclán».- ¿No son ustedes dos de esos que meten las narices donde nadie les llama?
Señor Baroja.- No se lo tome a mal. Es para distraernos un poco.
«La Inclán».- ¡Se nota! ¡Se nota mucho que son ustedes muy chismosos! ¿No saben hacer otra cosa mejor?

(Don Pío hace un gesto animoso para que no se produzca una seria discusión)

Don Pío.- ¡Señorita! ¿Cómo vamos a hablar mal de usted si es usted la pimpolla más bonita que han visto nuestros ojos?
«La Inclán».- ¿Está usted alucinando o tiene dioptrías?
Don Pío.- ¡Veo y veo magníficamente bien todo lo que veo!
«La Inclán».- ¿Y de verdad me ve una pimpolla?
Don Pío.- ¡La más pimpolla del mundo!
«La Inclán».- ¿De verdad se está refiriendo a mí?
Don Pío.- ¡Las cosas que yo digo siempre van a misa!
Señor Baroja.- Don Pío… perdone… pero va usted a tener que confesarse el domingo que viene…
Don Pío.- ¡No puedo decir más que la verdad, Señor Baroja, y lo que veo es la verdad!
Señor Baroja.- ¡Dios mío! ¡Miren quién viene hacia acá!

(Don Pío y el Señor Baroja se quedan mirando al nuevo personaje totalmente vestido de capitán de artillería)

Capitán Tartaja.- Pa… pa… papá…
«La Inclán».- ¿Es que es usted, Señora Baroja, el padre de este apuesto y atractivo capitán de los artilleros españoles? ¿Está usted seguro de que es su padre?
Capitán Tartaja.- Pa… pa… papá…
Señor Baroja.- ¡Capitáni Baroja! ¡Hijo mío! ¡Está usted muy confundido o ha bebido demasiado! Siempre le digo hijo mío por el cariño que le tengo pero de eso a que yo sea su padre…
Capitán Tartaja.- Pa… pa… parece que esta noche va a ver movida…
«La Inclán».- Perdone, capitán, pero… ¿se está usted refiriendo a la madrileña?
Capitán Tartaja.- La… la… la…
Señor Baroja.- Cántenos otra por favor. La del lalalá ya es muy vieja.
Capitán Tartaja (Sujetando a «La Inclán» por uno de sus brazos).- ¿La madrileña? Quí… quí… quí…
«La Inclán».- ¡Atiza! ¡Ahora le ha dado por hacerse el gallo!
Don Pío.- ¡Aquí se va a armar la marimorena!
Señor Baroja.- ¿Pero no ve que es rubia?
Don Pío.- Capitán Tartaja… ¡háganos el favor de soltarla ya!
«La Inclán·.- ¡Suelte, suelte, capitán!
Capitán Tartaja (soltando el brazo de «La Inclán»).- Quí… quí… quí…
«La Inclán».- ¿Es que no sabe usted hacer otra cosa que no sea el gallo?
Capitán Tartaja.- ¿Quién es la madrileña?
«La Inclán».- ¿Lo dice por la movida?
Capitán Tartaja (sacudiéndose la modorra).- ¡»Inclán»! ¡Pero si eres «La Inclán»!
«La Inclán».- ¡Golfo!
Capitán Tartaja.- Por… por… por…
Don Pío.- ¿Por qué le ha llamado golfo?
Capitán Tartaja.- Eso… eso… eso…
«La Inclán».- ¡Esos eso eso chocolate hueso!
Capitán Tartaja.- No… no… no…
Don Pío.- ¿Qué cirio es éste?
Capitán Tartaja.- ¡No consiento que nadie me llame golfo!
Señor Baroja.- ¡No ande usted dándoselas de tan importante, capitán! ¡Aquí el que no cojea es que bizquea! Así que…
Don Pío (saliendo al quite).- ¡Así que vamos a olvidarlo todo y a ser buenos amigos!
Capitán Tartaja.- No… no… no…
Señor Baroja.- ¿Otra vez va a empezar con la misma canción?
«La Inclán».- ¡No! ¡Por favor! ¡Otra vez con la de Massiel, no, por favor!
Señor Baroja.- Compréndale, señorita. ¡Es todo un capitán y debe estar haciendo patria!
Don Pío.- ¿Entonces?
Capitán Tartaja.- ¡Que he dicho que no!
Don Pío.- ¿No quiere sentarse con nosotros para hablar del asunto?
«La India».- ¡Qué emocionante! ¿Puedo yo también sentarme con ustedes?
Señor Baroja (levantándose como impulsado por un cohete y acercando una silla a la mesa mientras la suya cae al suelo con gran estrépito).- ¡Primero las damas, por compasión, por caridad, por pena y por todo lo demás! ¡Como me llamo Baroja que está bueno este rioja!
Capitán Tartaja (sentándose después de «La Inclán» y el Señor Baroja que ya ha recogido su silla y se ha sentado en posición contraria a la normal mientras el capitán bebe de su vaso).- ¡Por La Rioja y cómo juega La Roja!
«La Inclán».- ¡Golfo!
Capitán Tartaja.- ¡Todo esto es un sueño! ¿Vale que todo esto es un sueño, «Inclán»?

(El Capitán Tartaja vueve a llenar su boca con el vino del vaso del Señor Baroja, Don Pío le da un fuerte golpe amistoso en la espalda y se produce la desgracia de que el Capitán Tartaja expulsa fuera de su boca el vino que va a parar al rostro del Señor Baroja)

«La Inclán» (levantándose).- ¡Abur, señorones, señores o señoritos! ¡Como dijo el de la barca la vida es un sueño! ¡Sueñen ustedes con el Mundial de Maracaná porque yo me voy con el Señor Marqués y que Dios les ampare con sus queridas parientas que todavía estarán muy despiertas!

SE BAJA EL TELÓN.

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