Microcuento.

Fue un pequeño resbalón.
Un señor ya muy mayor estaba allí sentado. Mirando aquella piel arrugada -parecía un mapa de carreteras-, aquella mirada perdida en los carriles que parecía ya no esperar nada, se preguntó qué se debía sentir cuando se estaba ya tan cerca de la muerte. En ese momento, una ligera brisa le erizó los pelos del brazo, y vió como el tren se acercaba.
Agarrando su mochila, comenzó a andar hacia la orilla del andén.

5 comentarios sobre “Microcuento.”

  1. El final es abierto: o podemos pensar que se embarcó hacia la muerte o podemos pensar que decidió irse a la cantina para tomar un vaso de cerveza y elegir la vida. Estos finales, amigo Ismael, tienen estas paradojas.

  2. ¡Hola Diesel! Quería probar a ver si se entendía el texto pero veo que no lo marco bien. La idea que quería es que la frase inicial, que suena extraña fuera de contexto, se retome al final y complete el propio relato. Un saludo.

  3. Y empezando a leerlo por el final («Agarrando su mochila, comenzó a andar hacia la orilla del andén») es totalmente un final abierto. Algo así como me dio por hacer con «Lady Blue» (Dama Azul)… por si lo recuerdas…

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