Opiáceo sueño

…y el ojo no ve
ya el dolor,
tampoco
sufrimiento,
desdicha
o desazón…

Un ojo convertido,
individuo compartido;
antes muerte,
ahora
bienaventuranza,
como la del que llora
de emoción,
como la del que ríe
en dolorosa
situación…

…y el llanto fluye
encauzado
por tus mejillas…

Me atrevo,
mi niña, a ir;
me atrevo,
sí,
a jurarte
eterno amor
al resonar los corceles,
con sus finas herraduras
en nuestro templo…

…y anuncian
con sus adornos,
que ha caducado el protocolo
de los sabios
de Sión…

Dame la libertad de ser tu esclavo,
por favor ¡dámela!
quiero que me encuentre
en el albor Lucifer
echado (siervo tuyo soy)
otra vez
a tus pies…

…y todo acabó,
entre purificación
de impuros ríos
adúlteros,
mientras volaba
un colibrí…

Un comentario sobre “Opiáceo sueño”

  1. Albor de alba abierta con opiáceos sentimientos. Buena factura de verso corto y cortado a ritmo de hacha… la expresión queda sujeta y se desboca en brisosos arranques de espontaneidad. Muy bien,

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